Las negociaciones entran en la recta final

Merkel se ve forzada a suavizar su postura sobre el FROB de la zona euro

Angela Merkel, canciller alemana.
Angela Merkel, canciller alemana.

Las reuniones se sucederán a partir de hoy con diferentes interlocutores y en base a textos legales muy diversos, pero con un doble objetivo común: pactar antes del 1 de marzo el tratado internacional que creará un fondo de resolución bancaria para la zona euro y cerrar antes de abril un acuerdo con el ParlamentoEuropeo sobre el reglamento de la futura autoridad encargada de poner en marcha la liquidación y reestructuración de una entidad en dificultades. Fondo y autoridad construirán el llamado Mecanismo Único de Resolución (MUR).

En ambas negociaciones, la postura de Alemania resulta esencial, pues gran parte de los escollos para cerrar un acuerdo se deben a las condiciones impuestas el año pasado por Berlín.
Pero, según fuentes diplomáticas, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, parece dispuesto a flexibilizar su posición en la ronda de negociaciones que arranca a partir de hoy. El cambio se debe tanto a la presión interna como externa.

Los socialistas, que forman parte ahora del Gobierno de coalición de Angela Merkel, son partidarios de un fondo europeo más ágil y solidario que el previsto hasta ahora. Y el resto de países son conscientes de que sin cierta flexibilidad no se podrá cerrar un acuerdo con el Parlamento antes de que concluya esta legislatura en abril.

“La mayoría de las delegaciones son partidarias de hacer algún gesto para desbloquear la negociación”, señalan fuentes europeas. Las mismas fuentes reconocen que todavía no hay unanimidad sobre esos cambios, pero confían en alcanzarla en la reunión de mañana del Ecofin (Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la UE).

El propio Schäuble ya ha indicado su disposición a negociar, aunque no ha concretado su margen de maniobra. Entre los cambios reclamados por el Parlamento figura el del reducir el margen de discrecionalidad política en el sistema de decisión en la autoridad europea de resolución, dando más poder al BCE y a la propia autoridad. El acuerdo de diciembre reconoce el derecho del Ecofin a vetar en ciertos casos la intervención de un banco aunque la autoridad esté a favor.

Un fondo común antes de los 10 años previstos

Esta tarde se reúne la Conferencia intergubernamental encargada de redactar el tratado internacional que regulará el fondo de resolución bancaria de la zona euro. El proyecto prevé que el fondo se nutra durante 10 años con la contribución de las entidades financieras, a razón de un 1% de sus depósitos garantizados, hasta sumar unos 55.000 millones de euros.
Durante esa década, las contribuciones de cada país se mantendrían separadas y solo se fusionarían a un ritmo del 10% anual. Tanto la Comisión Europea como el BCE son partidarias de que esa fusión se acelere, para que a partir del quinto año todas las contribuciones formen parte de la caja común. A cambio, el BCE se compromete a hacer unos test de estrés previos muy rigurosos, para evitar que el fondo, que se empezaría a crear en 2015, tenga que financiar crisis heredadas.

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