Las grandes líneas del nuevo estatuto

La Agencia Tributaria limita el tiempo en el cargo del personal de confianza

Hacienda pretende elevar el peso de la retribución por objetivos en el sueldo de los funcionarios

El estatuto de la Agencia Tributaria es un viejo proyecto que Montoro recuperó tras la última polémica

El director general de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez.
El director general de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez. EFE

El nuevo estatuto de la Agencia Tributaria, organismo que nació en 1992, empieza a tomar cuerpo. Se trata de un viejo proyecto que hasta ahora no había fructificado. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció en diciembre en el Congreso que retomaba esta iniciativa en un momento en el que la oposición denunciaba que los numerosos cambios que se estaban produciendo en los cargos de confianza de la Agencia Tributaria respondían a una purga y reflejaban injerencias políticas. El Ejecutivo, en cambio, defendió que los relevos eran normales tras el nombramiento en junio del nuevo director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez.

Una de las principales novedades que incorporará el nuevo estatuto será limitar el tiempo en el cargo del personal de libre designación. Además, fuentes de la Administración aseguran que se revisará el proceso de nombramientos, de tal forma que “se creará un órgano mixto integrado por las línea orgánicas como funcionales, que propondrá una serie de candidatos al director de la Agencia”. Transcurrido el período designado por ley, que todavía no se ha determinado, el cargo de confianza volverá a su puesto de funcionario de carrera.

La Organización de Inspectores de Hacienda (IHE) reclamaba rebajar el número de puestos de libre designación y defendía que estos cargos se ocuparan por concurso y méritos. Por otra parte, Hacienda pretende que el nuevo estatuto aumente el peso de la retribución por objetivos sobre el sueldo total de los funcionarios. La idea es vincular los incrementos salariales con mejoras en los resultados de ingresos.
En el mismo sentido, Hacienda baraja fórmulas para mejorar la autonomía financiera y presupuestaria de la Agencia. Una de las posibles medidas pasa por elevar el porcentaje del 5% que se queda el organismo por las liquidaciones efectuadas en la lucha contra el fraude fiscal. También está encima de la mesa incrementar la movilidad del personal de la Agencia Tributaria para aflorar economía sumergida “donde sea preciso”.

El nuevo estatuto incorporará una reestructuración del organismo. Así, las labores de gestión e inspección se ubicarán en una misma área denominada de control tributario. Y las funciones de información y asistencia al ciudadano, junto con las labores de recaudación se centralizarán también en un mismo departamento denominado área de asistencia y servicios.

Por otra parte, el director de la Agencia Tributaria comparecerá en el Congreso de los Diputados tras su nombramiento. Ahora, queda por conocer la reacción de la plantilla (más de 25.000 empleados) ante las grandes líneas de su futuro estatuto.

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