A fondo

Nadella, guardián de la fortuna de Gates-Ballmer

Satya Nadella, en el centro, junto a Bill Gates (izquierda) y Steve Ballmer, durante la presentación del primero como nuevo consejero delegado ante los empleados de la compañía en Redmond.
Satya Nadella, en el centro, junto a Bill Gates (izquierda) y Steve Ballmer, durante la presentación del primero como nuevo consejero delegado ante los empleados de la compañía en Redmond.

Satya Nadella va a ser el encargado de guiar a Microsoft hacia el futuro. De su mano y sus decisiones dependerá la evolución del gigante del software, y al mismo tiempo de las inversiones de los accionistas. Una posición en la que tienen un papel de gran relevancia Bill Gates y Steve Ballmer, que han confiado al ingeniero indio y artífice de la estrategia en la nube de la compañía el futuro de buena parte de sus fortunas.

Y es que el cofundador de Microsoft y el segundo consejero delegado de la multinacional mantienen una inversión en la compañía superior a 25.000 millones de dólares (unos 18.483 millones de euros). De hecho, Bill Gates se mantiene como cuarto accionista de Microsoft con una participación de 358 millones de acciones, equivalentes al 4,32% del capital. Un paquete de títulos que tiene un valor de mercado superior a 13.060 millones de dólares (unos 9.655 millones de euros). A su vez, Ballmer es el sexto accionista con más de 333 millones de títulos, equivalentes al 4,01% del capital. Su participación tiene un valor de mercado de 12.150 millones de dólares.

Junto a ellos, también estarán atentos a las decisiones de Nadella grandes gestoras estadounidenses como BlackRock, Capital Group y Vanguard Group, principales accionistas de Microsoft con un 5,5%, un 5,08% y un 4,42% del capital, respectivamente. Y es que la gestión del nuevo consejero delegado tendrá un efecto directo sobre el valor de las acciones de la compañía, así como sobre el mantenimiento de la generosa política de retribución al accionista de Microsoft.

Las decisiones que tiene por delante Nadella no serán fáciles. A su favor, está su perfil técnico en oposición al de Ballmer, mucho más comercial. También su carácter abierto y dialogante –según destacan de él quienes le conocen–, porque son cualidades que vienen bien a la hora de gestionar una organización que necesita poner en valor muchos recursos internos. En contra, Nadella nunca ha dirigido una empresa importante y, mucho menos una tan compleja como Microsoft, con decenas de miles de empleados y diferentes unidades de negocio.

De hecho, mientras el nuevo jefe de Microsoft es un gran experto en servicios cloud (ha sido el artífice de la estrategia de Microsoft en la nube) y parece tener claro cómo parar los pies a Amazon o Google en ese terreno (ya lo está demostrando), el directivo apenas tiene experiencia en tecnologías de consumo y movilidad, donde Apple, Samsung o Google le llevan una gran ventaja.

Nadella tiene desafíos en múltiples frentes. Por ejemplo, tendrá que ver cómo integra bien Nokia en Microsoft, y tendrá que demostrar que la compra del fabricante de móviles ha sido un paso adecuado, porque las cifras de Nokia no acaban de despegar y Windows Phone está muy lejos de las posiciones de iOS y Android. La estrategia de Microsoft con Nokia es similar a la de Google con Motorola, y el buscador acaba de vender esta última a Lenovo para no competir con aquellas empresas que pretendía que usasen su sistema operativo.

Nadella también tendrá que acelerar la próxima versión de Windows, tras no cosechar el éxito esperado con la última, y decidir qué hace con las tabletas Surface, un negocio que como Xbox al principio, le está saliendo muy costoso. Nadella deberá igualmente estar alerta en la guerra que se vive en el negocio de consolas, pues aunque en este área Microsoft está haciendo bien las cosas, los próximos años serán cruciales para el éxito a largo plazo de la Xbox y su papel en el mundo del entretenimiento. El directivo también deberá marcar una estrategia para defender Office y otros productos más recientes como OneDrive, la alternativa de Microsoft a servicios como Dropbox, Google Drive o Amazon Cloud Drive.

 

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