Blackstone se asoma al capital de la inmobiliaria gala

Quién es quién en la lucha por Gecina

Joaquín Rivero y Bautista Soler, en una imagen de 2006.
Joaquín Rivero y Bautista Soler, en una imagen de 2006.

La que fuera la mayor inmobiliaria española, Metrovacesa; la mayor sociedad de capital riesgo del mundo, Blackstone; dos de los mayores empresarios inmobiliarios españoles de la segunda mitad del siglo XX, Joaquín Rivero y Bautista Soler; y algunas de las grandes entidades financieras francesas y canadienses agitan estos días el accionariado de la mayor inmobiliaria francesa, Gecina. La batalla, además de en los despachos financieros, se libra también en los juzgados de Madrid y Luxemburgo.

Desde 2005 Gecina ha sido una inmobiliaria francesa controlada por capital español. Ese año Metrovacesa, estando entonces presidida por Joaquín Rivero, lanzó una opa por la compañía en una operación valorada en 5.500 millones de euros. Las guerras internas vividas entre los años 2006 y 2007 en la inmobiliaria española entre sus principales accionistas (Rivero y su socio Bautista Soler enfrentados con la familia Sanahuja), derivaron en un reparto de activos por el cual Metrovacesa retuvo el 26,9% de Gecina mientras que Rivero y Soler se convirtieron en los principales accionistas individuales de la inmobiliaria francesa, con el 16% y el 15% respectivamente.

Rivero y Soler lograron hacerse con ese 31% en total de Gecina con préstamos aportados por entidades financieras que aceptaron como garantías las mismas acciones de Gecina que estaban siendo adquiridas por los dos empresarios españoles a través de sus sociedades Alteco y Mag Import. Natixis (266 millones); Banco Popular (264 millones); Bankia (234 millones); Caixa Galicia (217 millones) RBS (212 millones) eran algunos de los mayores acreedores.

A mediados de 2012 las entidades que financiaron la compra trataron de ejecutar las garantías y no refinanciar la deuda, pero Rivero y Soler solicitaron antes concurso de acreedores para sus dos sociedades evitando así la ejecución y que los bancos prestamistas se convirtieran en accionistas de Gecina. Ante la posibilidad de que los bancos decidieran en todo caso ejecutar las garantías, uno de los juzgados mercantiles de Madrid a cargo del concurso de la sociedad de Rivero advirtió que la ejecución de las garantías supondría “incurrir en un delito de desobediencia a la autoridad”.

Las entidades financieras prestamistas de Rivero y Soler iniciaron otro procedimiento judicial en Luxemburgo, donde se había registrado la prenda acordada en la financiación de la compra del 31% de Gecina, para tratar de desbloquear la venta.

Desde entonces los bancos, excepto Natixis, han ido vendiendo la deuda contraída con Rivero y Soler a la mayor sociedad de capital riesgo del mundo, Blackstone, aliada en la operación con el fondo Ivanhoe, de la canadiense Caisse de Depot du Quebec.

El pasado mes de agosto los bancos que controlan Metrovacesa, primer accionista de Gecina con el 26,9%, decidieron poner a la venta su participación en la empresa francesa, valorada en cerca de 1.500 millones de euros.

La inmobiliaria española recibió ofertas por parte de Blackstone y otros fondos en octubre; fuentes cercanas a Metrovacesa señalan que la sociedad estadounidense presentó una primera oferta de 86 euros por acción de Gecina, pero que recientemente ha entregado otra valorando la acción en 92 euros, afirmaciones que no han podido ser confirmadas por este diario.

La pasada semana la operación sobre Gecina recibió una sacudida judicial. El tribunal de Luxemburgo al que habían acudido las entidades prestamistas de Rivero y Soler instó a las mismas (ahora Blackstone) a ejecutar las garantías. El viernes la sociedad estadounidense y el fondo canadiense informaron que tras la decisión del juzgado luxemburgués se habían convertido en accionistas de Gecina con el 22,98%. Ese mismo día la entidad francesa Natixis comunicó que, también a raíz de la decisión del juzgado de Luxemburgo, había ejecutado garantías tomando el 4,9% de Gecina.

La situación judicial y accionarial en torno a la inmobiliaria francesa plantea básicamente dos cuestiones: ¿Qué van a hacer los jueces españoles a cargo de los concursos de las sociedades de Rivero y Soler después de que hayan sido ejecutadas las garantías vía Luxemburgo? y ¿mantendrá Blackstone el interés por adquirir la participación del 26,9% en manos de Metrovacesa una vez que ha logrado introducirse ya en el capital de Gecina?

Si fuera así la firma de inversión se acercaría al umbral del 30% del capital a partir del cual es obligado el lanzamiento de una opa. Fuentes cercanas a la sociedad estadounidense aseguran que Blackstone no está dispuesta a lanzar una oferta por el 100% de Gecina, con un valor de mercado actual de 5.730 millones.