El sector llegará a crecer un 5% durante este año, según Deloitte

La industria de la aviación prevé una demanda de 34.000 aviones en 20 años

Un CASA C-295, fabricado por la división militar de EADS
Un CASA C-295, fabricado por la división militar de EADS

La aviación comercial ha visto en las últimas décadas un aumento constante en el número de pasajeros, sobre todo en las zonas de Oriente Próximo y Asia Pacífico, debido a la asequibilidad de los billetes y la mayor disponibilidad de rutas aéreas, entre otros motivos. El análisis de Deloitte 2014 Global Aerospace & Defense Outlook afirma que el número de pasajeros se ha incrementado un 298% en los últimos 30 años, mientras que se prevé un aumento de un 5% en la demanda de vuelos durante los próximos 20 años. De este modo, se estima que la producción de aeronaves alcance una cifra entre 29.000 y 34.000, lo que marcaría un récord histórico. Solo en los diez próximos años, la producción podría aumentar hasta un 25%.

El transporte aéreo de pasajeros seguirá teniendo la necesidad de ofrecer seguridad, rentabilidad y eficiencia –los costes de carburante han pasado del 13,6% al 31% en los últimos 12 años–, y cuenta con buenas perspectivas ya que, a nivel global, entre enero y septiembre de 2013 ingresó un 9,3% más que al año anterior. Así, se pasó de 169.700 millones de dólares (125.271 millones de euros) a 185.500 (136.921 millones de euros). De hecho, la producción se ha duplicado desde el año 1981.

Según Deloitte, en la próxima década, la industria de la aviación tendrá que enfrentarse a dos retos: la entrada de nuevos competidores globales (al menos, uno) en el duopolio existente desde 1997 –Boeing y Airbus–, que llevará a bajadas de precios y mejoras tecnológicas; y el impacto en la cadena de suministro, que causará que la industria siga transformándose.

Aviación de defensa

365.000 millones de dólares (270.973 millones de euros) es la facturación de los 20 fabricantes principales globales en los nueve primeros meses de 2013.

La situación es ligeramente diferente si tenemos en cuenta el gasto global en defensa, que disminuye tanto en ingresos como en beneficios. Esto es debido a la reducción de las guerras y al cese de un periodo prolongado de conflictos armados en Irak y Afganistán, que llevan a los compradores tradicionales a contar con presupuestos más bajos para equipamiento militar.

El país que más gasta en defensa es EE UU, con aproximadamente un 39,1% del gasto global, así que una reducción del presupuesto de defensa norteamericano tendría un impacto notable sobre el total.

Las reducciones previstas para los próximos nueve años son de 52.000 millones de dólares (38.374 millones de euros) anuales. Sin embargo, las tensiones regionales que siguen surgiendo en Oriente Próximo, Corea del norte y los mares del este y del sur de China llevarán a los gobiernos involucrados a seguir comprando equipamiento militar de última generación. En opinión de Deloitte, los ingresos de las compañías de defensa disminuirán un 2,5% en 2014 –al igual que en los dos últimos años–. Por el contrario, países de Oriente Próximo, India, China, Rusia, Corea del sur, Brasil y Japón han aumentado su poder adquisitivo y, por tanto, pueden equipar a sus milicias con plataformas y tecnologías de defensa de última generación.

Retos a los que se enfrenta la industria aeronáutica de defensa

Los fabricantes de aparatos de defensa global se enfrenta en 2014 y los siguientes años a dos retos principales: cómo crecer de forma rentable en un mercado en declive, y qué acciones son necesarias para recortar los costes y mantener un rendimiento financiero aceptable.

En primer lugar, con los presupuestos en declive, las compañías de defensa tendrán que buscar nuevas fuentes de ingresos. Los gobiernos seguirán invirtiendo en inteligencia de última generación, vigilancia y tecnologías de recono cimiento: óptica de alta resolución, percepción de comunicaciones y sensores multiespectrales serán usados para reaccionar en tiempo real a acciones en tierra, mar o aire.

En segundo lugar, para mantener los márgenes en un entorno de beneficios en declive, los costes necesitan descender. Las compañías de defensa más exitosas ya se han anticipado a los recortes presupuestarios y han reducido personal y han recortado costes.

El mencionado descenso en presupuestos de defensa supone un desafío para la industria, que deberá apuntar hacia alternativas como pueden ser las novedades en tecnologías de reconocimiento y ataque, las innovaciones en ciberseguridad o las oportunidades que brinden los nuevos mercados. Los datos de los nueve primeros meses de 2013 arrojan un descenso del 0,6% en ingresos con respecto al mismo periodo en 2012: de 197.000 millones de dólares (145.400 millones de euros) a 195.900 (144.593 millones de euros).

¿Se cancelará la producción de aviones comerciales si hay crisis?

La gran recesión de 2009 a 2011 “no causó un descenso dramático” en la producción de aviones comerciales –ni tampoco se dio en la crisis de 1995 a 1997 o en la de 2002 a 2004–. Deloitte apunta a que el motivo fundamental de esta estabilidad es la disciplina de los fabricantes, quienes limitaron la saturación del mercado con más asientos durante los años de bonanza. De hecho, cientos de aviones se han quedado fuera de servicio durante los últimos años con el objetivo de reducir significantemente el exceso de capacidad operativa de las aerolíneas.

Por otra parte, el número de pedidos de aeronaves bajaron notablemente durante la recesión, pero este descenso tuvo poco impacto en los índices de producción debido, sobre todo, al trabajo pendiente. De hecho, los niveles de producción incrementaron desde 858 en 2008 a 1.189 en 2012 –una cifra récord, que previsiblemente será superada por los datos de 2013 y 2014–.

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