Editorial

Más controles financieros

Una de las consecuencias de la crisis ha sido la aparición de un auténtico rosario de medidas destinadas a vigilar el sistema financiero. Y en la agenda de Bruselas hay más. De hecho, el próximo miércoles tiene previsto dar luz verde a un proyecto de reglamento que prohíbe a las grandes entidades financieras efectuar operaciones de alto riesgo en su propio beneficio, el denominado propietary trading. En concreto, el borrador señala textualmente que “no podrán negociar con instrumentos financieros ni materias primas en beneficio propio”, aunque sí propicia que inviertan a su favor en deuda pública, “para evitar las consecuencias negativas en un mercado tan crucial”. Esta prohibición no afectará, al menos en un principio, a todas las entidades. De momento, a las que sean seleccionadas como de importancia sistémica o a las que superen cierto volumen de activos (30.000 millones de euros) o cuya cartera de negociación suponga un volumen muy importante (10% de los activos). De acuerdo con los cálculos de Bruselas, 29 entidades de las casi 8.000 que operan en Europa cumplirían esas condiciones. La nueva norma trata de evitar uno de los detonantes de la crisis. No obstante, los legisladores deben balancear con cuidado el exceso de regulación con la inflexibilidad que atenace el óptimo funcionamiento de la banca.

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