Linde pide a la banca mejor gestión de los impagados ante su gran avance

El Banco de España estima que la morosidad superará el 15% este año

Luis María Linde, gobernador del Banco de España
Luis María Linde, gobernador del Banco de España

El Banco de España se encuentra pendiente estas semanas de los cambios que se están produciendo en la institución tras la próxima puesta en marcha de la supervisión única europea que llevará a cabo el BCE. Pese a ello, el equipo que encabeza Luis María Linde continúa alertando a las entidades financieras sobre los potenciales problemas que atisba a corto o medio plazo, y uno de ellos, sigue siendo el de la imparable escalada de los créditos impagados.

Durante los primeros días de este año, el Banco de España ha mantenido reuniones con las diferentes entidades financieras con el objeto de ultimar el cierre de 2013, ejercicio para el que ha recomendado que se baje el beneficio en favor de un aumento de las provisiones.

El reto es que toda la banca pase con nota la revisión de la cartera de activos (Asset Quality Review), que están realizando los bancos centrales de cada país bajo la coordinación de la autoridad supervisora europea, y cuyo examen finaliza en julio. Pero no es el único objetivo de esta petición, que perjudica a los accionistas y a la cotización de las entidades. La banca española cuenta con un lastre que en vez de reducirse aumenta mes a mes, la morosidad.

En estas mismas reuniones entre la banca, que acude de forma individual, y los técnicos del Banco de España, las alertas sobre la gestión de los créditos impagados se han acrecentado en la misma proporción en la que sube el índice de morosidad.

Según los datos que maneja el sector y el Banco de España durante el presente ejercicio los créditos dudosos seguirán siendo una pesadilla. Estiman que llegarán a superar la tasa del 15%, un porcentaje impensable hace tan solo un año. Fuentes asistentes a estas reuniones explican, de hecho, que este porcentaje no incluiría las nuevas refinanciaciones que acometerá la banca este año. Si se suma este efecto “el sector calcula la morosidad total en cerca de un 20% para el año que acaba de comenzar”, explica un directivo de un destacado banco. Estas previsiones son más negativas que las de expertos como Analistas Financieros Internacionales (AFI), cuyos cálculos apuntan a una tasa de morosidad del 14,3% para este año, para descender al 13,5% un año después.

Ante estos elevados porcentajes y las estimaciones de que la morosidad no descenderá hasta 2015, el Banco de España ha vuelto a advertir a las entidades que mejoren y optimicen la gestión de sus créditos impagados. El supervisor insiste en que pese a que la economía está dando alguna ligera muestra de mejoría, no es suficiente para atajar el crecimiento de los créditos morosos, además. Cree que la recuperación se producirá a partir de 2015. No hay que olvidar que el techo de la mora se produce entre un año y 18 meses después de que la economía vuelva a crecer. De esta forma, el punto de inflexión se situaría en 2015, ejercicio, además, en el que se prevé ya el crecimiento del crédito, según el consenso de la banca. Y es que el aumento de los impagados está vinculado a la marcha de la economía y el desempleo y a la caída del crédito.

Los últimos datos publicados por el Banco de España, correspondientes a noviembre, colocan una nueva losa sobre el sector. El peso de los impagos sobre el total de créditos del sector financiero alcanzó un 13,08%, frente al 12,99% de octubre y el 11,37% de un año antes. Marca así su quinto máximo histórico consecutivo y la tasa más alta en los últimos 50 años. Todas las fuentes consultadas aseguran que en diciembre, tras el cierre del ejercicio de 2013, la morosidad dará otro nefasto salto, como consecuencia de los ajustes en las refinanciaciones sobre todo de pymes, empresas y en menor medida de hipotecas.

Los bancos, cajas, cooperativas y establecimientos financieros cerraron noviembre con 192.504 millones de euros en préstamos impagados. La cifra de créditos morosos ya es superior a la que había antes de que la banca nacionalizada traspasase sus activos inmobiliarios a Sareb y limpiase sus balances.

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