Editorial

España exhibe su potencial para invertir

La maleta de buenas noticias económicas con la que Mariano Rajoy ha viajado a Estados Unidos se reforzaba ayer, poco antes de la reunión del presidente del Gobierno con Barack Obama, con los datos que el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, desvelaba durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados. Guindos anunció que la economía española creció un 0,3% en el último trimestre de 2013 y señaló que todos los indicadores que miden la evolución de la actividad avanzan a un ritmo mejor del esperado. El ministro de Economía desgranó, uno a uno, los datos que muestran el nuevo rostro de la coyuntura económica que vive España. Por primera vez desde el inicio de la crisis, el paro registrado cerró el año por debajo de la cifra del ejercicio anterior, una circunstancia que el Gobierno espera ver reflejada también en los datos de la encuesta de población activa (EPA) del último trimestre. Además, Guindos señaló que la tasa de desempleo se situará este año en el 25% frente a la previsión del 25,9% que figura en el cuadro macro del Gobierno. Con esas credenciales, la reunión entre Obama y Rajoy se ha desarrollado en un ambiente completamente distinto al que hubiera rodeado un encuentro similar hace tan solo un año. Los datos que el presidente del Ejecutivo llevaba bajo el brazo dibujan un país que ha dejado atrás la parte más oscura de la crisis y que afronta el reto de una incipiente recuperación. Como no podía ser de otra forma, el presidente de Estados Unidos ha reconocido y respaldado ese cambio de signo económico, cuya prueba más llamativa es la evolución de la prima de riesgo, que acumula ya una caída de 200 puntos, pero a la que hay que sumar también la salida de la recesión en el tercer trimestre de 2013, los signos de mejora en el empleo y el severo ajuste de las cuentas públicas. Todo ello transmite la imagen de una España que tiene por delante un duro camino por recorrer, pero que ha demostrado la capacidad de autodisciplina necesaria para poder enmendar –con severas dosis de sacrificio– los errores del pasado.
La labor de Mariano Rajoy en Washington pasa por transmitir el potencial de un país atractivo para los inversores y dotado de un tejido empresarial ávido de oportunidades, así como por impulsar la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos que respalde la actividad exterior de las compañías españolas. La entrada en los últimos meses de capital extranjero en nuestro país constituye una buena muestra de que estamos ya ante un cambio de etapa. También la inauguración esta semana en Madrid de una nueva edición del Spain Investors Day, una cita para dar a conocer a los grandes inversores foráneos la situación actual de las principales compañías españolas, será otra oportunidad de mostrar al mundo el interés que España ofrece al mundo en términos de inversión.

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