La City

A falta de dinero, buenas son casas

Había una vez un gran banco español que tenía en su balance numerosas viviendas que en la actualidad valían mucho menos que cuando concedió los créditos para su construcción. Algunas de esas casas estaban situadas en uno de tantos secarrales donde señores con escaso criterio habían decidido edificar lo que ahora son auténticas ciudades fantasma. Así que al banco le urgía vender cuantas más viviendas, mejor.

Aplicó descuentos, concedió hipotecas y aún así tuvo que contratar determinados servicios como el de vigilancia para evitar que gentes sin escrúpulos accedieran a los bloques vacíos con fines poco lícitos. Al final, vendió muchas, pero también pagó a parte de sus proveedores en especie. Ya se sabe que a falta de dinero, buenas son las casas.

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