Los expertos descartan cambios en los tipos de interés en la primera reunión del año

Reunión del BCE: Draghi, a la espera de más más noticias antes de actuar

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

Esperanzadores datos de crecimiento económico, inflación a la baja y falta de crédito. En este contexto celebra el Banco Central Europeo (BCE) su primera reunión de 2014 este jueves. Una cita en la que los expertos no esperan cambios en los tipos de interés (tras la rebaja el pasado mes de noviembre al mínimo histórico del 0,25%), al tiempo que no descartan del todo medidas de tipo no convencional para frenar la bajada de precios y reactivar la financiación.

Con todo, la sensación general del mercado es que Mario Draghi esperará un poco más antes de lanzarse definitivamente a la piscina este año.

Para Miguel Paz, director de gestión de Unicorp Patrimonio, en esta ocasión “la clave es el dato del IPC de la zona euro, que ha sido peor del esperado”. Después del repunte registrado en noviembre, que supuso un paréntesis en la tendencia a la baja de los precios, la inflación interanual en la eurozona bajó una décima en diciembre y se situó en el 0,8%, alejándose de nuevo del objetivo del 2% del BCE. “Los riesgos de deflación son un aliciente para que el BCE actúe”, asegura Paz.

Asimismo, Félix López, de ATL Capital, cree que la deflación da pie a algún tipo de medida, pero considera no obstante que “la recuperación está ganando fuerza y es más probable que el BCE se guarde la munición para otros momentos del año”.

En sus últimas comparecencias, Draghi ha presumido de estar preparado para intervenir cuando fuera preciso, sobre todo para facilitar la circulación del crédito en la eurozona, la gran asignatura pendiente.

Una de las opciones que más se barajan es la posibilidad de una tercera ronda de financiación a la banca (LTRO, por sus siglas en inglés), aunque, tal y como ha matizado Draghi en varias ocasiones, su activación estaría condicionada a la concesión de crédito a familias y empresas. Y es que desde la entidad no están dispuestos a que nuevas subastas de liquidez sean utilizadas por la banca para sanear sus balences o hacer carry-trade y comprar deuda soberana.

También suena con fuerza establecer una tasa negativa del 0,1% para los depósitos, lo que supondría cobrar a los bancos por guardar su dinero en el BCE y permitiría (en teoría) abrir el grifo del crédito. Actualmente, la facilidad del depósito se sitúa en el 0%. Y, además, se ha planteado un programa de compra de activos al estilo de la Reserva Federal (Fed), una fórmula que ha suscitado posiciones encontradas en el seno de la institución.

Desde Link Securities señalan que el crédito bancario no solo sigue sin fluir, sino que “cada vez las restricciones al mismo son mayores como consecuencia, primero, del proceso de desapalancamiento y de capitalización al que se están viendo forzadas las entidades bancarias y, segundo, de la debilidad de la demanda solvente en la región”. Por ello, apuntan: “no sabemos si el BCE se va a atrever a adoptar alguna medida tan pronto como en su primera reunión del año, pero estamos convencidos que tendrá que hacerlo antes o después si quiere evitar que la economía de la eurozona entre en un proceso de bajo crecimiento que acompañado de deflación”.

En opinión de José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, Draghi “probablemente dejará abierta la puerta a tomar nuevas medidas en el futuro, si fuera preciso, pero por el momento aludirá a la lenta recuperación y a que los riesgos para la inflación están equilibrados”.

Por su parte, Royal Bank of Scotland destaca que “no hay que confundir inacción con indiferencia” y que el BCE permanece “preparado, listo y capaz”, aunque “más acción requiere más dolor”, esto es, que tiene que haber más noticias negativas para que se desbloqueen nuevos estímulos.

Seis bancos centrales deciden

No solo el Banco Central Europeo (BCE) vuelve a la actividad esta semana. Otros cinco bancos centrales también tienen programadas reuniones para decidir sobre política monetaria por primera vez desde que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos anunciara en diciembre el inicio de la retirada de los estímulos económicos.

Destaca en Londres la cita del Banco de Inglaterra, que previsiblemente mantendrá hoy los tipos de interés en el 0,50%. El instituto emisor británico no ha tocado los tipos de la libra esterlina desde el 5 de marzo de 2009 y, con el nuevo gobernador Mark Carney al frente, ha prometido no subirlos hasta que la tasa de paro baje del 7%, al más puro estilo de la Fed. Actualmente, el desempleo se sitúa en el 7,6%.

Tampoco se prevén novedades en su plan de estímulos para reactivar el mercado crediticio, que ha ido ampliando sucesivamente hasta alcanzar el importe actual de 375.000 millones de libras (441.175 millones de euros) para la compra de bonos públicos y privados.

Según las últimas proyecciones económicas, la economía británica ha acelerado su crecimiento en los últimos meses de 2013 y cerrará el año con un avance del 1,4%, por encima del 0,6% previamente previsto. Y en 2014, el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará un 2,4%, frente al pronóstico del 1,8%, según indicó el ministro de Economía del país, George Osborne.

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