Editorial

Algo se mueve en el empleo

Las cifras de paro con las que se ha despedido el año 2013 constituyen el mejor indicador de que el horizonte económico de España comienza a cambiar. El número de desempleados inscritos en los servicios públicos de empleo en diciembre fue de 4,7 millones de personas, lo que supone un descenso de 107.570 personas, la mayor caída de la serie histórica. La sorpresa positiva –y especialmente relevante– de esos datos es el hecho de que España ha comenzado de nuevo a crear empleo. Los datos muestran que la afiliación a la Seguridad Social subió en 64.097 personas, mejor cifra de la serie histórica iniciada en 2001, y todo apunta a que cuando finalice enero la Seguridad Social volverá a tasas positivas. La entidad ha registrado por primera vez desde la crisis creación neta de empresas. No todo son luces –no pueden serlo en una coyuntura tan frágil como actual–, pero hay claros signos de estabilización y razones para hablar de un cambio de tendencia. La economía española continua destruyendo puestos de trabajo, pero lo hace a un ritmo incomparablemente menor al de hace tan solo un año. Los contratos temporales siguen siendo mayoritarios, pero por primera vez en 11 meses han aumentado los indefinidos. Sin prisas, pero sin pausa, la máquina del empleo echa a andar.

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