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La hora de la verdad para Siemens

El nuevo jefe de Siemens, Joe Kaeser, debe cumplir con las expectativas en 2014. Bastó que su predecesor Peter Löscher fuera derrocado para hacer que las acciones de Siemens remontaran en el segundo semestre de 2013: con un aumento de más del 20% a mediados de diciembre superaron a la mayoría de sus competidores y al mercado en general. Ahora Kaeser tiene que justificar este optimismo.

El nuevo consejero delegado parte de una buena posición. Salvo problemas externos, como una nueva recesión europea, Siemens debería mejorar sus objetivos de beneficio operativo de 2013-14 con relativa facilidad. El programa de reducción de costes puesto en marcha por Loescher ofrecerá más mejoras de margen.

Kaeser también puede realizar cambios más importantes. Debe desmantelar la unidad de megaciudades –una mezcla de operaciones de bajo margen vagamente relacionadas que van desde detectores de incendios a semáforos y trenes de alta velocidad–. Sigue sin alcanzar los objetivos y tuvo un margen operativo de solo un 3,7% en el último ejercicio.

Salvo problemas externos, la compañía debería mejorar sus objetivos de beneficio operativo de 2013-14

La mayoría de esas funciones encajan de forma más natural en otras unidades de Siemens. Eso permitiría la supervisión por gerentes divisionales fuertes, y una racionalización de la empresa. Pero Siemens debería salir de la fabricación de trenes. No es probable que esta distracción, plagada de retrasos, cancelaciones y competencia feroz, obtenga buenas rentabilidades a corto plazo.

No hay razón para que una Siemens bien administrada no disfrute de una alta calificación del mercado de valores. Es grande, diversa, hace excelentes productos, y tiene su base en la economía más fuerte de Europa. Sin embargo, su mala gestión, complejidad empresarial y burocracia interna han decepcionado a los inversores constantemente. Cualquier prueba de que a Kaeser le están resultando estos problemas más intratables de lo esperado podría poner en riesgo una recalificación.

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