Primera revalorización después de tres años de caídas
Un inversor observa las cotizaciones en el parqué madrileño.
Un inversor observa las cotizaciones en el parqué madrileño. EFE

El Ibex cierra 2013 con una subida del 21%

Si la evolución del Ibex 35 en 2013 fuera una carrera ciclista, sería una etapa de alta montaña con final en alto, ascensiones pronunciadas y un fuerte desnivel, superado desde la salida hasta la meta. El selectivo español comenzó el año en los 8.167,5 puntos, cayó hasta los 7.553,2 puntos el 24 de junio (mínimo anual) e inició entonces la subida más pronunciada hacia cimas montañosas no conquistadas desde hacía más de dos años.El 21 de octubre alcanzó los 10.037,8 puntos y, tras un descenso en el que se tomó un respiro, el Ibex ha cerrado el año en 9.916,70 puntos, tras apuntarse en la última jornada una subida del 0,15%. El mini rally de final de año, con ocho sesiones consecutivas al alza, ha permitido al Ibex cerrar concluir el ejercicio con una revalorización superior al 21%

Por primera vez desde 2009, la Bolsa española despide un ejercicio con subidas. Aquel año, el alza del Ibex fue del 30%.Desde entonces, la crisis financiera tiñó de rojo el parqué madrileño con caídas de un 17,4% en 2010; un 13,1% en 2011 y un 4,6% en 2012. El aumento de la confianza sobre la estabilidad de la zona euro, la relajación de las tensiones en el mercado de deuda, las políticas expansivas de los bancos centrales, el regreso de los inversores internacionales y el fin de la recesión económica permiten al Ibex echar el telón a 2013 con un ascenso del 21,41%.

Pese al buen comportamiento del selectivo español en el año, el Ibex todavía está lejos de los 11.940 puntos con los que cerró 2009, y aún más de sus máximos históricos alcanzados antes de la crisis. En noviembre de 2007 tocó los 15.945,7 puntos.

El 2013 del Ibex ha tenido dos partes muy diferentes. En la primera mitad del año, el índice anduvo errante hasta tocar fondo en junio. A partir del verano, el escenario dio un giro de 180 grados y el índice emprendió una frenética ascensión hasta llegar a situarse por encima de los 10.000 puntos durante apenas tres sesiones. Desde los mínimos de junio hasta el máximo alcanzado en octubre, en menos de cuatro meses, el Ibex logró una revalorización de casi un 33%.

La principal causa de esta fuerte subida tras el gris comienzo de año fue el cambio de percepción sobre el mercado español, que pasó de ser un riesgo que se debía evitar a una oportunidad de inversión. El dinero internacional regresó al Ibex. Sus bajas valoraciones y las tímidas señales de una incipiente recuperación económica han jugado a favor de la Bolsa, que para los expertos es un indicador adelantado de la evolución de la economía real.

El optimismo sobre el mercado español se abrió paso a mitad de año y alimentó ese rally. La Bolsa española fue una de las más castigadas del continente durante la crisis por las tensiones en los países de la periferia europea y las dudas sobre la continuidad del proyecto del euro. Los activos españoles, que los inversores habían rehuido durante la crisis, pasaron a ser vistos con interés por sus precios bajos cuando la tormenta empezó a amainar. Las reformas gubernamentales y la estabilidad política, a diferencia de lo ocurrido en Grecia o Italia, son valoradas por los analistas como factores diferenciales del mercado español.

El mejor indicador de que los inversores han empezado a mirar al país con otros ojos este año es el comportamiento de la prima de riesgo. El diferencial con el bund alemán ha caído más de 170 puntos básicos desde enero y ha cerrado hoy en los 220 puntos (frente a 394). El interés del bono español a diez años ha bajado más de un punto porcentual desde comienzos de año (4,14% frente al 5,26%).

A este cambio de percepción sobre el mercado español se han sumado varios factores externos. Natalia Aguirre, directora de análisis y estrategia de Renta 4, recuerda que ha sido clave para el buen rendimiento de las Bolsas mundiales, a excepción de algunos mercados emergentes, la ayuda de los bancos centrales, que “al inundar de liquidez los mercados y situar la rentabilidad de la mayoría de activos financieros en mínimos históricos, han empujado a los inversores en busca de rentabilidad”.

El buen comportamiento de la renta variable española se enmarca dentro de un contexto de importantes subidas bursátiles en la mayoría de los mercados. Los índices de Wall Street y el Dax alemán han alcanzado nuevos máximos históricos, la Bolsa de Tokio ha conseguido en 2013 una revalorización anual del 56,7%, la mayor en 40 años, y todos los grandes mercados europeos cosechan subidas de dos dígitos. El Dax alemán encabeza las alzas en el Viejo Continente y relega a la segunda plaza al Ibex.

El programa de estímulos a la economía de la Reserva Federal estadounidense (Fed, según sus siglas en inglés) ha sido el gran motor de los mercados occidentales. El organismo que el próximo año presidirá Janet Yellen ha comprado bonos del Tesoro y títulos hipotecarios por valor 85.000 millones de dólares cada mes. Durante muchos meses, el rumor de que el tapering (retirada de estímulos) podría tener lugar atemorizó a los mercados, con fuertes caídas en Bolsas de países emergentes cuando se daba por descontada la retirada de estímulos en septiembre. Hasta tal punto esta cuestión marcó el paso de los mercados que los inversores lamentaron durante meses las buenas noticias macroeconómicas en Estados Unidos porque suponían ver más cerca el fin de la política expansiva de la Fed, al estar vinculada a una recuperación sólida de la economía en aquel país.

Sin embargo, cuando en la reunión de diciembre el organismo presidido por Ben Bernanke aprobó retirar 10.000 millones de dólares de su programa de compras mensuales de activos, los mercados reaccionaron bien a la noticia, con Wall Street volviendo a marcar máximos y las Bolsas europeas apuntándose tardíamente a la tradición del rally de fin de año. “El tapering es una buena noticia si se produce por buenos datos de la economía. Por eso, ha vuelto a los mercados la racionalidad de recibir de forma positiva las buenas noticias”, explica Jesús de Blas, analista de Crédit Agricole.

La política monetaria flexible del Banco Central Europeo (BCE), incluida la bajada de los tipos de interés al mínimo histórico del 0,25% y la fuerte política expansiva del Banco de Japón también han impulsado a las Bolsas y seguirán ejerciendo ese papel durante 2014, según los expertos. La situación macroeconómica, que durante los últimos años no permitió al Ibex vislumbrar buenas noticias, ha ayudado al selectivo en 2013. Más por expectativas futuras que por consistentes realidades, ya que la mejora registrada este año ha sido todavía frágil.

Lo peor de la crisis ha quedado atrás y la economía española salió de la recesión en el tercer trimestre al crecer un 0,1%. Las previsiones de distintos organismos señalan a la vuelta al crecimiento en 2014, con las repercusiones positivas sobre los resultados de las empresas que ello conlleva.

Tan solo tres de las 35 compañías que componen el Ibex cerrarán el año con pérdidas. Otra señal clara de que el 2013 ha sido un año muy positivo para la Bolsa. Los tres valores que, a falta de la sesión de mañana, despedirán el año con números rojos son Bankia (–74%), Acciona (–25,7%) y Viscofan (–3,4%). Los otros 32 valores del Ibex han logrado ganancias en 2013. Al frente de las mismas se sitúa Gamesa, que se ha revalorizado en un 356,63%. Completan el top cinco Bankinter (147,06%), Sacyr (139,43%), IAG (117,00%) y FCC (72,63%).

De cara a 2014, la ausencia de alternativas interesantes de inversión lleva a los analistas a afirmar que la renta variable seguirá siendo la mejor opción de los inversores en su búsqueda de rentabilidad. “Ahora bien, hay que tener en cuenta que las cotizaciones ya han empezado a recoger las expectativas de una mayor recuperación económica y de beneficios empresariales, aún por concretarse, y que deben ser el próximo motor de las subidas bursátiles, tomando el relevo a la liquidez inyectada por los bancos centrales”, señala Aguirre.

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