No descarta inyectar capital para quedarse con el grupo gallego

La banca se da hasta finales de enero para decidir entre las ofertas por Pescanova

Sede central de la empresa Pescanova en Chapela (Pontevedra).
Sede central de la empresa Pescanova en Chapela (Pontevedra). EFE

La situación en Pescanova, en concurso de acreedores desde el pasado mes de mayo, se complica. La banca, que ha rechazado de pleno la propuesta encabezada por Damm para hacerse con el control de la compañía, ha dado de plazo el 20 de enero al grupo de la familia Carceller para que mejore su propuesta.

En la inicial, elegida por el consejo de Pescanova como la mejor opción, el consorcio integrado por Damm y los fondos Luxempart, KKR y Ergon Capital Partners exigía una quita de la deuda superior al 90%, unas condiciones “inaceptables” según los principales acreedores del grupo gallego. El conocido como G-7, integrado por Sabadell, Banco Popular, Bankia, CaixaBank, Novagalicia Banco,Santander y BBVA, ha emplazado a Damm para que en esa fecha presente “una versión más estructurada de su oferta”, según fuentes próximas a las negociaciones.

Pero no es la única alternativa abierta, sino que la banca estudia otras posibilidades. De hecho, días antes del encuentro previsto con Damm, el próximo 7 de enero, ha convocado una reunión para analizar la propuesta formulada por los fondos Centerbridge y BlueCrest, a los que se han sumado los bonistas de Pescanova y algunos bancos extranjeros. Esta oferta incluye la inyección de 300 millones de euros, 50 millones más que Damm, y una quita máxima del 70%. También propone la destitución del actual consejo de administración del grupo pesquero, órgano controlado por Damm, y la designación de uno nuevo.

Otra opción que sigue sobre la mesa es que las entidades financieras decidan inyectar ellas mismas el capital necesario para hacerse con la compañía, una posibilidad con la que ya amenazaron hace unas semanas al conocer las condiciones de la oferta de la familia Carceller.

Chile

Enero también va a ser crucial para desvelar el futuro de la filial chilena, donde los principales acreedores negocian su venta mientras que desde España esta se intenta paralizar. Para ello se habría planteado inyectar 30 millones de euros en Pesca Chile, que serían aportados antes del próximo 16 de enero. Para hacer valer esta propuesta se han contratado despachos de abogados en el país, así como a consultoras internacionales (PwC y Lazard). La banca española ha manifestado su disposición a aportar este crédito adicional, siempre y cuando se presente un plan de viabilidad creíble.

Todos estos desencuentros están dilatando el calendario inicial. En principio la banca esperaba tener cerrado el convenio de acreedores a finales de este año, pero los plazos se han demorado. Fuentes próximas a la compañía aseguran ahora que la idea es que el convenio esté aprobado el próximo mes de junio.

En total, Pescanova acumula una deuda de 4.218 millones de euros, según las últimas cuentas reformuladas publicadas por la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Esta cifra es superior a los 3.660 millones de euros que detectó Deloitte, el administrador concursal, en su informe. El patrimonio neto negativo de la compañía se sitúa en 1.487 millones de euros, casi el doble que los 790 millones de euros de quebranto de finales de 2011.

Las cuentas, además, han aflorado unas pérdidas en 2012 de 791 millones de euros y unos números rojos de 260 millones de euros en 2011 frente a las ganancias de 50,1 millones declaradas el pasado mes de febrero al supervisor bursátil.

 

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