Tribuna

Crédito a las empresas: un cambio de mentalidad

Es opinión constante y ampliamente reproducida en numerosos foros, la problemática por la que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en relación a la escasez de crédito y sus dificultades de crecimiento. De esta manera, hemos asistido a la visión de un empresariado español que asiste perplejo a la imposibilidad de desarrollar sus ideas, su creatividad, abordar, en definitiva, el crecimiento de su empresa en el mercado español y en otros fuera de nuestras fronteras por el simple y, en ocasiones, contundente no de una gran parte de la banca al crédito. Y ello infravalorando a menudo la solvencia, la viabilidad o lo atractivo del proyecto empresarial.

Recientemente, en este diario, leíamos una interesantísima reflexión sobre la necesidad de cambiar la mentalidad del empresario medio español y su recurso al crédito para abordar su expansión. En esta línea está el recurso al incremento de los fondos propios, la incorporación de nuevos socios que compartan el proyecto aportando capital y, finalmente, otros mecanismos de endeudamiento que no pasen necesariamente por acudir a las entidades financieras.

Hace varios años, con la intención de proporcionar a los inversores y a las empresas más simples regímenes regulatorios, surgía el Mercado Alternativo de la Bolsa de Madrid y más recientemente el MARF, mirando a modelos en funcionamiento que desde 1995 están mostrando unas grandes posibilidades, como el AIM, el mercado de Bolsa júnior de Londres.

Mientras que en nuestro país los inversores son escasos y no acuden a estos mecanismos que podemos considerar para muchos como desconocidos y sobre los cuales apenas existen referencias, en Londres, la capital financiera de nuestro continente, vemos cómo fluye la liquidez con mayor facilidad en este tipo de mercados. Grupos de inversores ávidos de colocar su dinero en proyectos interesantes y con rentabilidades atractivas acuden al escrutinio al que se someten las empresas que optan por formar parte del AIM.

Más de 1.500 empresas participan en el AIM, de las cuales unas 250 no son británicas. El AIM brinda la posibilidad de acceder a un mercado de Bolsa con un régimen regulatorio extremadamente simplificado y supervisado por un asesor designado (Nomad), que normalmente es una firma de asesoramiento bursátil, controlada, supervisada y aprobada por el regulador inglés (FCA). El asesor designado actúa como el principal controlador de calidad para el acceso y supervisión de la nueva compañía en el mercado, prestando su reputación a las compañías a las que representa. Las reglas de tamaño, trayectoria previa y número mínimo de acciones en manos del público, que generalmente son de aplicación en el mercado bursátil londinense, no lo son en el AIM.

Asimismo, las simplificadas reglas de admisión producen un notorio ahorro de costes y tiempo para el acceso de una empresa a este mercado. El inversor se siente seguro, está bajo el amparo de la seriedad del regulador británico y sus asesores designados y las empresas han logrado captar fondos en un mercado al que miran inversores del mundo entero. Solo en el primer trimestre se han captado más de 600 millones de libras en nuevo capital, entre nuevas salidas a Bolsa y ampliaciones de capital, en empresas de los más variados sectores. En el esperanzador momento de la economía española y teniendo en cuenta la cada vez más intensa presencia de compañías españolas por todo el mundo, creo que la propuesta de este mercado debe ser tenida realmente en cuenta. Sobre todo para quienes en este entorno de dificultades han conseguido desarrollar y avanzar con sus proyectos empresariales desde una profunda implicación, compromiso y creatividad en la apertura de nuevas maneras de impulsar su crecimiento.

Como todo nuevo proceso, surgen algunas dudas basadas en el desconocimiento previo de este mercado, pero con la suficiente información previa, así como el acompañamiento de expertos españoles y británicos a la vez, que sean capaces de interpretar correctamente nuestras peculiaridades empresariales al acudir a una mercado como este, creemos que las posibilidades de nuestras empresas en este tiempo de internacionalización son muy numerosas.

 

Víctor Cortizo. Socio director de Cortizo Abogados

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