Editorial

Empresas que miran al futuro

En la vorágine de la crisis, los pilotos de muchas empresas creyeron sin más que todo era posible sin riesgo, hasta caminar sin red por el alambre. Los extraordinarios márgenes a los que en aquel contexto accedió el sector de la construcción eran argumentos que alimentaban esa estrategia, especialmente en el segmento residencial, centrado irresponsable y tozudamente en inflar la burbuja. En ese escenario, hubo compañías que al lograr un desarrollo rapidísimo acariciaron proyectos que chocaban con un elemental sentido del riesgo en sectores muy ajenos a su saber hacer.

Las dificultades avivan el ingenio, y eso es algo consustancial al mundo de los emprendedores, en el que la incertidumbre es “una presencia cercana”, como recordaba la pasada semana el protagonista de una de las grandes operaciones corporativas del año. Esa es la razón por la que hay que seguir muy atentamente las decisiones estratégicas que en estos momentos están tomando las sociedades. Y en ese sentido llaman la atención los reenfoques estratégicos como el que está adoptando Sacyr. Sus actuales pilotos, lejos de proyectos de discutible lógica empresarial, preparan planes apegados a la nueva realidad que se está abriendo, como la construcción de proyectos industriales. Es algo tan sencillo como mirar de frente a lo que va a traer el futuro.

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