El polémico José de la Cavada lleva cinco años en el cargo
El presidente de la CEOE, Juan Rosell, durante un encuentro informativo con los medios de comunicación en la sede de la patronal.
El presidente de la CEOE, Juan Rosell, durante un encuentro informativo con los medios de comunicación en la sede de la patronal. EFE

CEOE negocia la salida de su director de relaciones laborales

De la Cavada levantó la polémica al proponer contratos basura para jóvenes o criticar los permisos que se conceder al trabajador por la muerte de un familiar

Arturo Fernández es el encargado de buscarle un sucesor

El polémico miembro de la organización de los empresarios españoles todavía no ha cerrado las condiciones ni tiene sustituto oficial. Juan Rosell, presidente de la patronal, se decanta porque el cargo lo ocupe alguien llegado del mundo de la empresa, y no de los círculos patronales, señalan fuentes cercanas a la CEOE. Al parecer, Arturo Fernández, vicepresidente de la organización, ha recibido el encargo de encontrar al sucesor de De la Cavada, quien ayer martes continuaba al frente de sus obligaciones en la sede de la organización empresarial, aunque Infolibre.es publicó esta mañana su dimisión.

De la Cavada lleva más de cinco años en el cargo y antes representó a la patronal varios años en el Consejo Económico y Social (CES). Siempre polémico, en el último ejercicio protagonizó varios titulares. En la pasada asamblea anual, criticó lo excesivo que le parecía conceder al trabajador hasta cuatro días de permiso cuando fallece un familiar porque “ya no se viaja en diligencia”.

Aquel desliz le deparó un profundo disgusto con Rosell. No era la primera vez que Pepe de la Cavada, como es conocido, levantaba la polémica y provocaba el enfado de sus superiores. Lo hizo también al proponer contratos basura para jóvenes.

Otra de las polémicas que ha acompañado al miembro de la patronal ha sido la denuncia firmada por nueve de sus once subordinados directos en el departamento de relaciones laborales ante la Inspección de Trabajo. El expediente, iniciado en 2010, se saldó con una multa de 25.000 euros a CEOE —la Inspección sanciona a las empresas— por “trato humillante por parte del director del departamento”.

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