La City

Madrid sin las radiales

Uno de los notables de la ingeniería de caminos en España, José Manuel Loureda, se preguntaba la semana pasada ante un reducido grupo de periodistas “qué sería de Madrid sin las autopistas radiales y sin la M-50”. Y se respondía a sí mismo: “Un verdadero caos”. Tanto las primeras, de peaje, como la carretera de circunvalación, de libre utilización, fueron costeadas por el capital privado, pero solo triunfa la gratuita.

Loureda, uno de los fundadores de Sacyr y vicepresidente del Colegio de Ingenieros, lamentó la falta de cultura de pago por circular y añadió que “ir por la radial 4, por ejemplo, es conducir como los señores. Como si fueras con un coche bueno”. Podría sonar a comentario clasista, pero razón no le falta. Muy cerca de esa carretera está la autovía A-3, calificada como una de las peores del país.

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