Amplía los periodos de vencimiento
El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, durante su intervención en la Junta General de Accionistas de hoy.
El presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, durante su intervención en la Junta General de Accionistas de hoy. EFE

PRISA culmina el proceso de refinanciación de su deuda

El acuerdo con los acreedores proporciona nuevas líneas de liquidez para la compañía

La junta general extraordinaria de accionistas de PRISA ha aprobado hoy los términos del acuerdo alcanzado con el conjunto de los acreedores para la refinanciación de la deuda del grupo.

Fernando Abril-Martorell, consejero delegado de PRISA, indicó que ha sido un proceso realmente complejo y difícil, realizado a tres bandas entre la compañía, 28 bancos y 17 inversores institucionales. El ejecutivo afirmó que con el acuerdo se han alineado a todos los acreedores, manteniéndose los elementos básicos del pacto establecido en junio, si bien, ahora “los fondos acceden a proveer la nueva liquidez necesaria a cambio de una serie de condiciones, una de las cuales es una comisión cuyo pago la compañía podrá realizar en warrants”.

Abril-Martorell explicó que la financiación se estructura en tres tramos. El primero que comprende el dinero nuevo provisto por los fondos, 353 millones de euros, con vencimiento a dos años pero que permite un año adicional de extensión. Los intereses son de euribor más 260 puntos en efectivo y un 6,15% PIK. Adicionalmente tiene como compensación la citada comisión que podrá ser pagada entregando warrants equivalentes al 17% de las acciones A de PRISA.

El segundo tramo asciende a 647 millones de euros, y tiene un vencimiento a cinco años con un interés en efectivo de euribor más 260 puntos básicos.

El tercer tramo será de 2.278 millones de euros a seis años, con un interés en efectivo de 10 puntos básicos y un interés PIK del 2,50%.

Según señaló el directivo, el coste medio resultante de todos los tramos de la deuda incluidos los warrants se estima en euribor más 379 puntos básicos.

Abril-Martorell indicó que el tercer tramo tiene una serie de hitos intermedios de reducción de deuda. El ejecutivo precisó que las formas de cumplir con estos hitos son uno de los elementos de mayor importancia de este acuerdo “porque nos proporcionan flexibilidad para decidir cómo desapalancamos dándonos varias opciones alternativas: con ventas de activos no estratégicos, con financiación a nivel de las unidades de negocio, con recompra de deuda en el mercado a descuento, con la emisión de instrumentos de capital y con potenciales transferencias de deuda del tramo tercero al tramo segundo".

El ejecutivo dejó claro que ninguno de estos métodos obligará a la venta de ningún activo en particular, ni en un momento determinado ni con una determinada valoración, sino que permiten a la compañía asegurarse que toma las decisiones correctas y más favorables con flexibilidad temporal, para aprovechar la recuperación del mercado.

“La seguridad ofrecida a los bancos de que se cumplirán los hitos de desapalancamiento es la entrega a los mismos de una opción para quedarse una parte de la participación en Santillana si no se cumplen, pero en cualquier caso evitando eventos de vencimiento anticipado de la deuda siempre que se haya repagado el primer tramo, lo que asegura estabilidad a la estructura de capital hasta el año quinto”, afirmó.

Abril-Martorell insistió en que este acuerdo es beneficioso para la compañía ya que ayuda a corregir la estructura de capital, proporciona flexibilidad financiera, mejora en el perfil de liquidez, y proporciona tiempo al grupo para beneficiarse de una recuperación en el entorno económico.

A su vez, Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de PRISA, defendió los acuerdos propuestos a la junta de accionistas “para la ejecución del nuevo proceso de refinanciación en el que las entidades acreedoras, conscientes de los esfuerzos desplegados, aceptan prolongar considerablemente los vencimientos previstos al tiempo que se producen mejoras notables en nuestra situación crediticia”.

En su discurso ante la junta de accionistas, el ejecutivo indicó que dos de las más considerables son la posibilidad de adquirir deuda al descuento por la propia empresa, y la desaparición del régimen de unanimidad en las aprobaciones necesarias por el sindicato de acreedores, para sustituirlo por el de mayoría reforzada con arreglo a la ley británica. Cebrián señaló “que el cumplimiento de las nuevas condiciones implica por otra parte, y con seguridad, la venta de activos relevantes de nuestra empresa, pero se nos concede un plazo suficiente y realista que ha de facilitar que dichas disposiciones no se hagan con precipitación, ni presionados a la baja en los precios por el oportunismo de algunos licitantes”.

Cebrián, finalmente, afirmó que, con la refinanciación se pondrán las bases, no solo de la supervivencia y desarrollo de nuestra compañía, sino de la consistencia perdurable de un grupo de empresas que constituye una verdadera institución desde hace décadas en lo que concierne a la educación de los ciudadanos y a la vertebración de la opinión pública del espacio cultural iberoamericano.

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