Tribuna

¿Por qué baja la factura del paro?

El Gobierno y algunos expertos opinan que ha sido el buen comportamiento del empleo lo que ha provocado la reducción de la factura del desempleo. En términos interanuales desde el mes de octubre (último dato conocido) se ha reducido en 314 millones de euros (-12%). Sin embargo si analizamos los datos del SEPE observamos que la disminución del gasto obedece fundamentalmente a las restricciones que se introdujeron en la última reforma laboral. Esto es así por varios motivos. Primeramente: la elevada temporalidad de los contratos. Hoy el 44% de los asalariados temporales sus contratos son inferiores a seis meses, mientras que un año antes alcanzaba el 34%. Ello, tiene como consecuencia que, cada vez más, los periodos cotizados a la Seguridad Social no sean suficientes para tener derecho a percibir la prestación contributiva ya que se necesita haber cotizado al menos un año para cobrar cuatro meses la cuantía más elevada. Y aquellos que si tienen derecho les corresponden periodos más cortos de percepción económica al haber trabajado menos tiempo por el aumento de la temporalidad y los excesos en la rotación de trabajadores.
De este modo, aumentan las personas que al perder su puesto de trabajo no tienen el suficiente periodo cotizado para tener derecho a cobrar las prestaciones por desempleo. Ello, ha hecho descender el número del beneficiarios en 154.000 (-5,3%) en los últimos doce meses aunque el desempleo en el mismo periodo haya disminuido en 22.138 personas (-0,46%) lo que explica, en parte, la reducción progresiva de la tasa de cobertura (2,9 puntos porcentuales, últimos doce meses).
La elevada temporalidad es uno de los problemas más graves sin resolver de nuestro mercado laboral. La última reforma intentaba solucionarlo, al menos eso se dijo, pero hasta la fecha no produce los resultados esperados. Como ejemplo, hoy los contratos registrados indefinidos se sitúan en el 7,5%, frente al 8,7% de un año antes. En definitiva, el problema en vez de solucionarse empeora.
El segundo factor consiste en la menor generosidad de la prestación contributiva: hoy su importe mensual es el 70% de la base reguladora mensual, en los seis primeros meses, y se reduce al 50% a partir del séptimo mes. Antes de la reforma era del 60%, lo que explica que la cuantía media por beneficiario de la prestación haya pasado de 862 euros en 2012 a apenas 829 euros.
Algunos expertos opinan que nuestro sistema de prestaciones por desempleo es muy generoso. Todo lo contrario si nos comparamos con Europa. Por ejemplo con Francia donde el importe mínimo a percibir es de 27,2 euros/día frente a 17,7 euros/día en España. Respecto a la duración máxima en nuestro país (24 meses) es inferior a Dinamarca (48 meses) y Francia (36 meses a partir de los 50 años) donde con cuatro meses de afiliación es suficiente para poder cobrar (Holanda seis meses) mientras en España son 12 meses con una prestación máxima de 1.340 euros muy lejos de Alemania (1.900), Dinamarca (2.000), Holanda (2.880) y no digamos de Francia (5.600). Ultimo factor: subsidio de personas para mayores de 55 años. Se cobra hasta la jubilación tras agotar la prestación contributiva y no se supere una renta del 75% del SMI por cada miembro de la unidad familiar. Sin embargo antes de la reforma se podía acceder a partir de los 52 años y eran solamente las rentas del propio desempleado las exigibles.
Para comprobar cual es la incidencia en la disminución de los gastos por desempleo tanto a nivel de mejora del mercado laboral como por las medidas de la reforma es conveniente plantear un caso práctico. Supongamos que las 22.138 personas que han abandonado su situación de desempleo dejan de cobrar. Si esto lo multiplicamos por el gasto medio por beneficiario se obtienen unos 19 millones de ahorro, el equivalente al 7,7% del ahorro total. Hemos partido del supuesto que la disminución de los desempleados es por colocación pero no toda la disminución del desempleo es debido a la colocación, también influye el efecto desanimo y la vuelta a casa de muchos emigrantes. Así, los afiliados ocupados disminuyeron en los últimos doce meses en más de 237.000 (-1,4%) y, sin embargo, ha bajado el paro.
En conclusión, el ahorro producido es debido fundamentalmente (92,3%) al impacto de las medidas regresivas impuestas por la última reforma en el sistema de prestaciones por desempleo. Al endurecer la accesibilidad al subsidio se excluyen a un gran número de personas que tenían derecho a las prestaciones; mientras que el efecto mercado laboral apenas si ha tenido incidencia.

 

Vicente Castelló es profesor de la Universidad Jaume I

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