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La incertidumbre alemana

La política alemana contiene riesgos extremos preocupantes para Europa. Después de haber sacado adelante un tratado de coalición con Angela Merkel, los socialdemócratas alemanes se enfrentan ahora a la tarea más difícil de vender el negocio a una base de partido dudosa. Los 470.000 miembros del SPD tienen la última palabra en una próxima votación. No es probable que el resultado sea un nein, pero es posible.

Un rechazo en el referéndum le costaría el puesto a la actual dirección del SPD y causaría estragos políticos en Alemania. La parálisis en la mayor economía de Europa podría retrasar importantes proyectos de la UE, como la unión bancaria. Si se solicitan unos nuevos comicios generales, eso también podría promover la causa euroescéptica en Alemania.

Los líderes del SPD harán una fuerte campaña, pero no hay ninguna garantía de que puedan persuadir a los más intransigentes. En el acuerdo, la cúpula del SPD no pudo asegurar las promesas centrales de campaña como la subida de impuestos a las rentas más altas o la eliminación de las controvertidas subvenciones para las madres que se queden en casa, un proyecto conservador. Si aprueban el tratado de coalición, podrían sentirse como si estuvieran respaldando de forma personal a Angela Merkel. Muchos socialdemócratas también están preocupados por los antecedentes de la canciller con sus socios de coalición. Tiende a desgastarlos y en el SPD temen que eso pueda conducir a un varapalo electoral en la próxima elección. Algunos socialdemócratas sueñan con formar equipo con el partido de izquierda radical.

Un coqueteo temprano del SPD con una consulta directa a sus miembros ha dejado malos recuerdos. En 1993, un nuevo líder del partido fue sometido a la aprobación por referéndum. La base del partido eligió a Rudolf Scharping, que fue rápidamente derrocado tras las fallidas elecciones parlamentarias. Europa debe tener la esperanza de que los miembros del SPD tomen una decisión más prudente en esta ocasión. Los racionales socialdemócratas deberían morder el polvo.

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