Editorial

La forma buena de ver la recuperación

El empeño de las autoridades en ver la economía color de rosa es un deseo tan respetable como peligroso. Cuando se inició la crisis, los responsables de la política económica dieron una lección de cómo no ver las cosas, o de cómo decir que no se veían. Y por ese marco entró la economía española en la durísima crisis que afronta su séptimo año. Esa es la razón por la que las actuales autoridades, de otro signo político ahora, harían muy mal en cambiar de nuevo los tiempos en que se mueve la realidad. Bien es cierto que crecen día a día las señales confirmando que este será el ejercicio final de la larga travesía del desierto. El Banco de España asegura que se confirma “la tendencia a la mejoría de la actividad” iniciada el tercer trimestre, y que la banca observa una estabilidad en las peticiones de financiación de los hogares para consumo inédita desde 2010. Además, las entidades esperan mayores peticiones en los próximos meses. Las mejoras en el consumo doméstico, aunque muy lentamente, empiezan a asomar y esta campaña navideña demostrará si son consistentes. A la vez, empiezan a verse señales que anticipan la tan deseada recuperación del empleo. La obligación del Gobierno es impulsar esa tendencia, pero viendo la realidad con gafas bien graduadas.

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