Carteras más flexibles
La gama de derivados triunfa en las carteras

La gama de derivados triunfa en las carteras

No hay instrumento financiero que se resista a la apuesta de un gestor y, por tanto, que no encuentre su hueco en los portafolios de fondos de inversión. Los derivados, los futuros, los warrants, turbowarrants y los contratos por diferencias (CFD) son algunos de los activos menos conocidos de las carteras, pero haberlos, haylos.

La aprobación de la directiva europea de fondos (UcitsIII) de 2009 supuso un importante avance para la industria de inversión y trajo importantes ventajas para los partícipes. Autorizó la utilización de derivados para diseñar productos más innovadores y flexibles, que permiten a los gestores crear estrategias destinadas a la preservación del capital y obtener una mayor rentabilidad, pero ofreciendo la liquidez, transparencia y regulación de este paraguas, recuerda el equipo de Schroders en España.

“Hay que diferenciar los fondos que utilizan los derivados como una parte de su propia estrategia, los fondos long-short, que se pueden poner largos (compran valores) o cortos (venden valores) en función de su visión sobre los mercados bursátiles o las acciones, de aquellos que lo emplean tácticamente, como una fórmula más para obtener una fuente de generación de valor o como instrumento de protección en otras ocasiones”, afirma Victoria Torre, responsable de análisis y producto de Selfbank. En el primer grupo se incluirán los hedge funds, los de retorno absoluto o los de inversión libre.


Threadneedle, Fidelity, Axa, JP Morgan, Bankinter, Henderson y Schroders los utilizan

Como botón de muestra de los primeros está el Threadneedle (Lux) American Absolute Alpha. El objetivo del fondo es generar una rentabilidad positiva para el inversor a largo plazo, pese a las condiciones cambiantes del mercado. El fondo invertirá al menos dos tercios de sus activos en empresas de Norteamérica o en compañías que realicen una parte importante de sus operaciones en esa región y, cuando convenga, en efectivo. La institución distribuirá la cartera en acciones directamente o a través de productos derivados. El fondo puede utilizar técnicas de venta en corto (diseñadas para conseguir un beneficio en caso de caída de los precios) y de apalancamiento (que aumentan el efecto de un cambio en el precio de una inversión en el valor del fondo).


Otro fondo que utiliza los derivados de una manera destacada es el Bankinter Eurostoxx Inverso. La gestión toma como referencia el comportamiento del índice Euro Stoxx 50. El fondo tendrá en torno al 100% de su exposición total en renta variable, invirtiendo en futuros vendidos sobre el índice Euro Stoxx 50 con el fin de obtener una correlación negativa con el comportamiento de este índice, es decir, que ante bajadas de Bolsa se obtengan rentabilidades positivas a costa de que frente a subidas del índice se consigan rendimientos negativos.


En otros fondos, la inversión en derivados es más estratégica. Torre cita el caso del fondo JPMorgan Europe Equity Plus, que toma posiciones largas en títulos de calidad con valoraciones atractivas y momentum positivo, y posiciones cortas en valores caros, de calidad inferior y momentum débil. Antes este fondo se llamaba 130/30 (130% en posiciones largas y un 30% en posiciones cortas).


En Axa Optimal Income puede cubrir la exposición a renta variable con futuros del Euro Stoxx. Se trata de un mixto flexible que busca un rendimiento absoluto al elegir las mejores oportunidades de rendimiento entre las acciones y los bonos de empresas europeas.

Estos activos también forman parte de la gama Fast de Fidelity, “fondos de inversión que están obteniendo una buena rentabilidad este año”, comenta Antonio Salido, director de marketing de Fidelity para España y Portugal.

Schroders ha incorporado las ventajas de la utilización de derivados en productos que persiguen objetivos como la generación de rentas periódicas, la protección frente a caídas del mercado, la gestión del riesgo ampliando las apuestas de inversión o la adaptación de las estrategias de los hedge funds a un formato regulado. Schroders ISF Dividend Maximiser en su clase de distribución reparte un 8% anual, del que un 4% se obtiene mediante dividendos de las empresas en las que invierte y el restante 4% se obtiene de la venta de calls.


También algunos productos de bonos globales los utilizan, como el fondo Schroder ISF Strategic Bond, de renta fija global flexible. Puede utilizar derivados para cubrir sus apuestas en divisas o adoptar posiciones cortas o largas en cuanto a la duración. Fondos multiactivos como el Schroder ISF Global Dynamic Balanced ofrecen potencial alcista, al mismo tiempo que gestionan de forma activa las caídas del mercado, evitando pérdidas superiores al 10% en periodos de 12 meses. Y forman parte de la cartera de seis productos de su plataforma GAIA, la segunda mayor en inversión alternativa en formato Ucits del mundo. Destaca Schroder GAIA Sirios US Equities.

El fondo Henderson Horizon China utiliza estos activos para incrementar su exposición bruta a fin de generar valor adicional y mitigar potencialmente el riesgo. Y el fondo Horizon Asian Dividend Income se vale de derivados para aumentar la rentabilidad distribuible. Esta estrategia se usa para ofrecer flexibilidad en la inversión permitiendo al gestor invertir en empresas que aumentan sus dividendos, cuyos rendimientos podrían ser menores sin afectar al nivel general de rentabilidad destinada a su distribución entre los titulares. Además, esto garantiza que el gestor no tenga que invertir en títulos y sectores de alto rendimiento (high yield) con valoraciones poco atractivas para mantener las distribuciones del fondo.


“Esta estrategia –que se aplica con moderación y de forma selectiva– está concebida para potenciar al máximo las rentas y el rendimiento del capital”, concluye Mike Kerley, del equipo de renta variable asiática de Henderson Global Investors.

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