La ciudad construida por Reyal Urbis en Guadalajara tiene ya cerca de 3.000 habitantes

Valdeluz, de ciudad fantasma a ciudad esperanza

El precio de los pisos en Valdeluz ha caído un 60%

La nueva ciudad quiere convertirse en modelo de un nuevo urbanismo

Alberto Ortín...”, exclama frunciendo medio ceño Joaquín Ormazábal cuando le deslizo mi tarjeta de CincoDías. “Nos conocemos”, dice el alcalde de Yebes, el municipio de Guadalajara del que depende Valdeluz, la ciudad edificada en plena explosión de la burbuja inmobiliaria por Reyal Urbis.

Hace cinco años este diario visitó Valdeluz. Se pensó que sería interesante contar cómo había afectado la crisis del sector al proyecto estrella de Reyal Urbis, una nueva ciudad levantada de la nada en Guadalajara, a poco más de 60 kilómetros de Madrid, a 11 kilómetros del pueblo de Yebes (menos de 300 habitantes), que contemplaba la construcción de cerca de 10.000 viviendas y en la que vivirían al menos 30.000 personas.

Cuando en 2008 visitamos Valdeluz el panorama era desolador: sólo se había terminado una de las cuatro fases previstas –el plan original está planteado sobre 450 hectáreas de superficie–; no había farmacias, ni centros médicos, ni tiendas... Las obras estaban paradas. Tampoco había gente. Cientos de edificios nuevos de viviendas vacíos: en Valdeluz estaban empadronados 300 vecinos.

Sólo una persona de las varias con las que habló entonces este periódico defendió el proyecto y el modo de vida en Valdeluz. Se trataba del presidente de la Asociación de Vecinos de Valdeluz, Joaquín Ormazábal. Su defensa del proyecto fue tan intensa que, en una acalorada discusión telefónica, le eché en cara que me parecía raro que teniendo la oportunidad de manifestar en un periódico todo lo que faltaba por hacer en la nueva ciudad se dedicara a defenderla. “Parece que estás en nómina de Rafael Santamaría [el presidente de Reyal Urbis]”, llegué a decirle.

“Por vuestra culpa no he parado de hablar con periodistas todos los días”, comenta Ormazábal. Tras la publicación del reportaje en CincoDías, el diario francés Le Monde se puso en contacto con este diario para realizar otra información similar y solicitar las fotografías publicadas. De Le Monde, Valdeluz llegó al resto del mundo. “Han venido periodistas finlandeses, japoneses, la televisión privada alemana y también la pública... ha venido la BBC, mañana viene un periodista canadiense y una televisión francesa está haciendo un documental”, dice el alcalde de Yebes.

Hoy en Valdeluz están empadronadas 2.211 personas (37 en 2007; 197 en 2008; 354 en 2009; 726 en 2010; 1.276 en 2011;1.717 en 2012). Los jardines de la nueva ciudad, que ocupan 273.000 metros cuadrados, y que requieren una inversión anual de 0,6 millones, con estanques, varios parques infantiles, lagos artificiales, están perfectos, como el campo de golf. No hay un papel tirado en el suelo. Se ve gente paseando por las calles, la mayoría parejas jóvenes con sus hijos –más de 500 niños viven en Valdeluz– y hay ya abiertos 20 locales comerciales. El 34% de la población es extranjera: 38 nacionalidades conviven en Valdeluz. Se ha construido un polideportivo municipal, que ha costado dos millones, y una biblioteca. Y los vecinos con los que pudo hablar, la pasada semana, este diario, se mostraron esperanzados con el futuro, ilusionados. Aunque critican la falta de algunos servicios y saben que todavía falta mucho por hacer, todos defienden ahora Valdeluz.

Muchas cosas han cambiado en la ciudad construida por Rafael Santamaría desde 2008. Entre otras el mismo nombre del complejo: Ciudad Valdeluz ha pasado a denominarse Cuida Valdeluz. “Fue una idea de los niños”, explica Ormazábal. “De vez en cuando organizamos plenos en el Ayuntamiento al que sólo acuden niños, y en uno de esos plenos se les ocurrió el cambio de nombre”, explica. “Todos los plenos los retransmitimos por internet”, añade.

También ha cambiado el nombre de la avenida principal de Valdeluz. Antes se llamaba Mar Moliner, nombre y apellido de la esposa de Rafael Santamaría. Hoy la misma calle se llama María Moliner. “Sólo ha habido que incluir una i”, dice con cara de pillo Ormazábal. “La señora María Moliner [la filóloga española, fallecida en 1981, autora del Diccionario de uso del español] bien se merece el nombre de una calle”, dice el alcalde. “¡Y tú que me decías que me pagaba Santamaría!”, me recuerda.

Otro cambio fundamental en Valdeluz ha sido el del precio de las viviendas. Casas que en 2008 costaban 250.000 euros, tres habitaciones, zonas ajardinadas comunes, gimnasio, piscina..., valen ahora menos de 150.000 euros; viviendas nuevas de un dormitorio que hace cinco años tenían un precio de 144.500 euros, cuestan ahora 60.000 euros. Por 300 euros es posible alquilar una casa por estrenar con una habitación. Los bancos se han quedado con las viviendas de las inmobiliarias y, por fin, las han sacado a la venta con un 60% de descuento sobre el precio original.

Aunque la crisis y el concurso de Reyal parecían abocar a Valdeluz a su abandono total, lo cierto es que hoy posiblemente el municipio del que depende la nueva ciudad, Yebes, sea, en proporción a su tamaño de población, menos de 3.000 habitantes, el más rico de España. Gracias al desarrollo de Valdeluz el Ayuntamiento de Yebes recibió una lluvia de millones por la venta de los terrenos. El consistorio cuenta ahora “con un remanente de ocho millones”, explica Ormazábal, y figura como acreedor en el concurso de Reyal con varios millones de deuda.

Evidentemente, otra de las cosas que han cambiado en Valdeluz ha sido el alcalde. Durante el proceso de desarrollo de la nueva ciudad la alcaldía de Yebes estaba en manos del PP. Ormazábal, 46 años, San Sebastián, empleado de Bankia, licenciado en Derecho por la Universidad de Navarra, decidió presentarse a las elecciones municipales de mayo de 2011 con el apoyo de vecinos de Valdeluz creando el partido 40 Compromisos. En esas elecciones el PP logró 300 votos, la mayoría en el pueblo de Yebes; 40 Compromisos obtuvo 254 votos (casitodos en Valdeluz) y el PSOE 130. El partido de Ormazábal se alió con el PSOE y arrebató la alcaldía de Yebes al PP.

El nuevo alcalde está impulsando varias acciones en Valdeluz para que la ciudad de Reyal Urbis deje de ser conocida como paradigma de la crisis inmobiliaria y se convierta en un nuevo modelo urbano vecinal.

El pueblo de Yebes ya es conocido por el Observatorio de Yebes, uno de los centros de estudio de radioastronomía (de las ondas electromagnéticas en el espacio) más importantes de Europa. Y Valdeluz quiere aprovechar ese tirón. Desde mediados de 2012, a través de un acuerdo con el Ministerio de Fomento, la nueva ciudad cuenta con un Aula Municipal de Astronomía, que engloba una zona audiovisual, otra de manualidades y un planetario móvil con capacidad para 35 personas que es “la joya de la corona”. “Las exclamaciones de los niños cuando lo ven, con imágenes del espacio en tres dimensiones se oyen desde fuera del aula”, comenta Ormazábal. Varios colegios de Guadalajara, Toledo y Madrid aguardan ahora su turno para visitarlo.

En los terrenos propiedad de la empresa que gestiona el campo de gol de Valedeluz se encuentra uno de los mayores bunkers empleados por el bando republicano en la Guerra Civil española. El búnker de Valdeluz está a 10 metros de profundidad y fue utilizado por el alto mando de la IV Divisióndel Ejército de la República. En él hay enfermería, habitaciones, cuatro pasillos de más de 40 metros y una torre de ventilación construida para dar salida a gases tóxicos en caso de ataque. Al Ayuntamiento de Valdeluz le gustaría poder abrirlo al público y que colegios y universidades pudieran organizar visitas guiadas, pero suspicacias latentes sobre el conflicto bélico impiden, de momento, su apertura pública.

La ilusión que ponen en sus funciones el nuevo equipo del Ayuntamiento de Yebes así como los vecinos de Valdeluz, no pueden ocultar en todo caso las tremendas contradicciones y falta de servicios que todavía existen en la nueva ciudad: no hay centro médico; no hay colegio (hay uno construido pero abandonado); y aunque existe una parada de tren AVE (¡!) no hay buenas conexiones de transporte.

La única gran obra que sigue su curso en Valdeluz es la de una iglesia que ocupa una extensión de al menos media hectárea. “El anterior ayuntamiento cedió el suelo a la Iglesia valorado en más de un millón de euros”, indica Ormazábal.

El mayor edificio construido en Valdeluz es un colegio. Pero está abandonado. El moderno complejo fue construido con un crédito de 24 millones concedido por CCM y promovido por el grupo de colegios Alfedel. En 2009 la Junta de Castilla La Mancha firmó un convenio para que en ese colegio los niños de Valdeluz pudieran recibir clases de forma gratuita, pero los recortes aplicados han provocado la salida de 150 estudiantes. El colegio entró en concurso de acreedores y ahora está en liquidación. “Yebes debe ser el único municipio de Castilla La Mancha que con más de 3.000 vecinos no tiene colegio público”, se queja el alcalde.

Tampoco hay centro de salud. Hay un dispensario médico, no hay pediatra y se ha habilitado una sala en el Ayuntamiento de Yebes para pasar consultas.

Las fases que quedan por construir en Valdeluz, tres de las cuatro planteadas orginariamente, son ahora pasto de la maleza. Hectáreas de terreno sin cuidar rodean Valdeluz.

Posiblemente el mayor reducto que queda en la nueva ciudad de planteamientos urbanísticos ideados con inescrutables fines sociales sea la estación de AVE. Valdeluz, donde opera una concesión de autobuses que une la ciudad con Guadalajara con siete frecuencias –cuatro de ellas financiadas por los Ayuntamientos de Yebes y Horche– cuenta con una moderna estación de tren de alta velocidad que casi nadie emplea. No hay lanzaderas para trasladarse a Madrid, y el coste de un billete de ida al centro de la capital cuesta más de 17 euros.

Y aunque el Ayuntamiento tiene todavía un remanente de ocho millones, ¿cómo mantendrá en el futuro un presupuesto anual de 3,1 millones de euros para sufragar el coste de mantener tantos parques y jardines, líneas de autobuses, alumbrado, alcantarillado...?

El alcalde de la nueva ciudad alcarreña insiste en su política de acción ciudadana y confía en atraer inversiones. “No quiero a Las Vegas Sands en Valdeluz, quiero una universidad o una escuela de negocios”, asegura Joaquín Ormazábal. Tiembla María Dolores Cospedal, un outsider ha llegado a la política manchega.

El segundo mayor concurso en España

El nombre del muchacho era Moe Greene, la ciudad que inventó fue Las Vegas. Era un gran hombre, un hombre de visión y agallas. Y no hay siquiera una placa o un cartel que lo recuerde”, dice el personaje de Hyman Roth en El Padrino II. Rafael Santamaría, salvando las distancias, el fundador de Valdeluz, corre el mismo riesgo que el creador de Las Vegas. El concurso de acreedores en el que se encuentra Reyal Urbis, el segundo mayor en la historia empresarial española tras el de Martinsa Fadesa, que ha dejado a miles de acreedores sin su dinero, amenaza con enterrar dos obras de la compañía inmobiliaria de Santamaría que pueden convertirse en referentes de las ciudades de Guadalajara y Madrid. De momento en Valdeluz el nuevo alcalde ya ha retirado el nombre de una calle con el de la esposa de Santamaría.

A pesar de los agujeros que el concurso de Reyal ha dejado por toda España, al presidente de la inmobiliaria hay que reconocerle las agallas de haber construido de la nada una nueva ciudad en Guadalajara y un centro comercial en Madrid, Castellana 200, que ha revitalizado la zona. Reyal fue declarada en concurso de acreedores el pasado mes de marzo, con unos 4.400 millones de deuda. Recientemente ha anunciado la venta de activos para reducir deuda (el edificio ABC de Serrano, en Madrid, y un complejo de oficinas). En los nueve primeros meses del año el grupo ha registrado 357,6 millones de pérdidas, casi 100 millones más perdidos que un año antes.

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