Jaime García-Legaz
Caricatura del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.
Caricatura del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz.

Mirando al exterior

Las cifras de exportaciones españolas mejoran un mes tras otro. A los mandos de la nave del comercio se encuentra el secretario de Estado Jaime García-Legaz

Han pasado seis años desde que comenzó en España la crisis económica. Algunos hablan ya del final de esta coyuntura, aunque otros lo ponen en duda, pero lo que pone de acuerdo a casi todos es que la economía ha encontrado una tabla de salvación para seguir a flote: las exportaciones. Estas se han convertido en la salida para muchas empresas españolas que se han dirigido al exterior a buscar los clientes que no les ha podido proporcionar el mercado interno.

 

Compañías y pymes de todo tipo de sectores intentan hacerse un hueco en diversos lugares de la geografía mundial para sumarse a esta fórmula que tan buenos resultados está dando. Jaime García-Legaz (Murcia, 1968), secretario de Estado de Comercio, es uno de los encargados de intentar allanarles el camino. Las cifras no han parado de darle alegrías en los últimos tiempos. El ministerio de Economía anunciaba esta misma semana que las exportaciones crecieron un 8,3% interanual en el mes de septiembre, hasta un total de 19.344,8 millones de euros; aunque este es solo el último dato de una serie que lleva meses registrando récords y máximos.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por el Colegio Universitario de Estudios Financieros (CUNEF), llegó al terreno en el que hoy trabaja casi por casualidad ,ya que en un principio pensaba orientar su carrera hacia la banca de inversión. Fueron dos profesores los que le recomendaron que no descartara la opción de enfocar su labor a la Administración. El actual secretario de Estado decidió hacer caso a este consejo y desde 1994 García-Legaz es técnico comercial y economista del Estado, aunque su vida profesional le ha llevado por multitud de puestos dentro y fuera de .

Su último cargo antes de incorporarse al ministerio que dirige Luis de Guindos fue el de secretario general de FAES, el think tank del Partido Popular, de cuya fundación sigue siendo patrono. García-Legaz afirma tener un recuerdo muy especial de esa etapa, que pone al nivel de otras dos: su trabajo en el Tesoro durante los años de preparación para la entrada en el euro y su primer contacto con la política al convertirse en asesor del entonces presidente José María Aznar (fue el más joven del gabinete).

Tras haber pasado por instituciones como el Banco Mundial, la Comisión Europea y la OCDE, en las que ejerció de consultor, en la actualidad su trabajo se vuelve a centrar en la esfera internacional. En este ámbito, García-Legaz dice sentirse muy cómodo ya que siempre le atrajo conocer lugares nuevos. Sin embargo, explica que hoy en día los avinones son ya más que su segunda casa (“casi la primera”, bromea). Y es que en las últimas semanas el secretario de Estado de Comercio ha pasado por China, Kazajistán, Japón, Estados Unidos y en breve le espera una nueva lista de destinos que arrancará en Brasil. Promocionar a las empresas y a los profesionales españoles en el exterior son las tareas principales que aborda en esas visitas.

Es técnico comercial y economista del Estado, aunque su vida profesional le ha llevado por multitud de puestos diferentes

Aunque reconoce que el coste personal es grande –recuerda a su hija pequeña con la que no puede pasar todo el tiempo que le gustaría–, se muestra convencido de que atraviesa una etapa en la que tiene que emplearse a fondo.

En su larga lista de ocupaciones también figura la de docente. Ha impartido las asignaturas de política económica (en la Universidad Complutense) y economía internacional (en la Universidad Autónoma de Madrid). También han podido acudir a sus clases alumnos de másteres enfocados a la dirección empresarial de distintas instituciones.

Acostumbrado a las ruedas de prensa y a colaborar con medios de comunicación, García-Legaz recuerda que él es solo la cara visible de un numeroso equipo cuya labor valora mucho y del que se siente muy orgulloso. De hecho, considera que una de sus virtudes es saber elegir a las personas de las que se rodea: asegura que siempre intenta buscar gente con más conocimientos que él.

En el capítulo de defectos, el secretario de Estado confiesa que es propenso a querer abarcar muchas cosas. Y es que su afán por el trabajo lo conduce a asumir en ocasiones grandes cargas.

Si alguna vez es capaz de liberarse de todas ellas –algo que su puesto actual no le permite muy a menudo– el gran impulsor de las exportaciones se refugia en su familia y en la naturaleza. Asegura que lo que más le gusta en sus ratos libres es pasear por el campo con su hija y sus perros. Apunta que no hace demasiado tiempo también disfrutaba jugando al fútbol, pero una lesión le impidió seguir practicando este deporte.

Ahora habla de “salir a ganar sin miedo”, aunque sus palabras no hacen referencia a ningún partido, sino a las empresas españolas y sus ventas en el exterior. García-Legaz está convencido de que, pese a los buenos datos de las exportaciones (recalca que nuestro país se ha convertido en la segunda economía por peso exportador de la zona euro, solo detrás de Alemania), todavía queda mucho por hacer para consolidar un modelo que el secretario de Estado defiende con firmeza y cuya principal característica es una economía más abierta y con más peso de la industria.

Jaime García-Legaz ya prepara su próximo viaje.

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