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El optimismo puede colapsar el mercado

Muchos grandes gestores de activos esperan que las acciones suban más el próximo año. Predicen que las empresas impulsarán el gasto de capital y la política fiscal será menos restrictiva. Puede suceder. El riesgo es que demasiado dinero persiga la misma idea. El comercio en masa es rara vez una apuesta segura.

Este año, la inversión empresarial estadounidense y europea ha sido decididamente lenta, pero los gestores de fondos de esperan que se recupere con fuerza en 2014. Es muy probable; un estudio de Charles Schwab muestra que la edad media de las fábricas, el equipo y el software en Estados Unidos se ha elevado a máximos históricos. Si el pesimismo económico sigue dispersándose, lo más probable es que encuentren la confianza necesaria para invertir de nuevo. El aumento de gastos de capital ayudará a la renta variable, en particular al precio de las acciones de las empresas que producen bienes.

Los títulos se ven como una de las selecciones más obvias para el 2014 ya que los principales mercados de bonos de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido podrían pasarlo mal cuando la Reserva Federal, finalmente, recorte sus compras de activos. Y si el banco central se mueve más lentamente de lo previsto, las acciones tendrán las mismas probabilidades de beneficiarse que los bonos.

El aumento en los gastos de capital ayudará a la renta variable, sobre todo a las empresas fabricantes

Pero con tantos gestores de fondos confiando en la tendencia alcista de la renta variable, el comercio puede abarrotarse muy rápidamente.

El crecimiento de los beneficios corporativos podrá apoyar a las acciones. Pero el repunte de dos dígitos este año en los mercados bursátiles de Estados Unidos y Europa ha impulsado la relación precio-beneficios por encima de sus media de 10 años a ambos lados del Atlántico. Cuanto más dinero inunde los mercados bursátiles desarrollados, las valoraciones se volverán más exigentes y menos espacio habrá para que las ganancias de los títulos superen el crecimiento de los ingresos.

Las acciones podrían subir el próximo año. Pero es probable que la fiesta no sea tan exuberante como la que disfrutaron los inversores en 2013.

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