La facilidad de depósito podría situarse en tasas negativas
Mario Draghi, presidente del BCE.
Mario Draghi, presidente del BCE. EFE

¿Y si el BCE cobra a los bancos por que le presten dinero?

Los rumores sobre un recorte en la facilidad de depósito sobrevuela el mercado desde hace unos días. Ya en la pasada reunión del BCE, su presidente, Mario Draghi, confirmó que se había estudiado la posibilidad de poner en negativo la facilidad de depósito, pero la iniciativa no consiguió los votos suficientes para su aprobación. Esta opción es la última medida puramente monetaria que tiene el regulador para hacer llegar el dinero a la economía real. Su objetivo no es otro que poner en circulación el dinero que los bancos dejan en la hucha de la institución europea e incentivar, de una vez por todas, la concesión de créditos. Después de sucesivas rebajas de tipos y de poner en marcha varias medidas extraordinarias como las LTRO, el grifo de la financiación continúa estrangulado y las familias y pequeñas empresas siguen sin percibir los beneficios de las medidas monetarias laxas.

¿Qué ocurría si realmente el BCE comienza a cobrar a los bancos por dejar el dinero en sus arcas? Existen varias opciones. Por un lado, que las entidades se refugien en la deuda, haciendo uso del famoso carry trade, o que finalmente empiecen a retomar el negocio base de la banca, el cual no es otro que prestar dinero.

1. Compra de deuda: si finalmente el BCE impone una tasa negativa, los entidades se refugiarán, en primera instancia, en la deuda soberana. La renta fija dispone de unas rentabilidades que nada tienen que ver con las que existían hace un año, pero que aún así son más de lo que muchos esperan obtener sin correr riesgo alguno. La compra de bonos por parte de los bancos presionará a la baja la rentabilidad y poco a poco deuda dejará de ser atractiva.

2. Apertura del grifo del crédito: en el hipotético caso de que se cumpliera este escenario, los bancos se verían abocados a prestar dinero, es decir, el crédito empezaría a fluir y los ingresos de las entidades volverían a proceder de su negocio tradicional y no de operaciones alternativas como la compraventa a corto plazo.

3. Dejar de remunerar el pasivo: la otra posibilidad, aunque mucho más remota, es que los bancos dejen de remunerar el pasivo. La razón es sencilla: los bancos necesitan liquidez y para conseguirla no les queda otra que remunerar a los ahorradores para que dejen el dinero en sus manos. Lo que cabría esperar en todo caso es una nueva rebaja de las rentabilidades, siguiendo la tendencia que impera desde comienzos de año y que según el inform de Société Générale podrían situarse en el 1% el próximo año. En la actualidad y después de los sucesivos recortes al precio del dinero (a lo que hay que sumar las recomendaciones de Luis María Linde) los tipos de los depósitos que comercializa la banca han dejado de ser lo que eran. Según datos del Banco de España el interés de los depósitos a un año ha pasado del 3% de noviembre de 2012 al 1,38% de septiembre de este año, último mes del que se disponen datos.

En julio de 2012 el BCE decidió situar los tipos de depósitos en el 0%. Hasta entonces los bancos que dejaban prestado el dinero en la hucha de la autoridad monetaria recibían una remuneración del 0,25%. Aunque la rentabilidad era mínima, en un entorno de rebrote de la crisis de deuda, los bancos no estaban dispuestos a jugársela. Por aquella época, y después de varias inyecciones de liquidez, las entidades llegaron a dejar prestado hasta 800.000 millones de euros. La rebaja de los tipos al 0% trajo consigo una reducción 60% y a mediados de 2012 la cantidad que los bancos depositaron en el regulador se situaba en los 325.000 millones de euros. Poco a poco esa cifra ha ido recortando y según los últimos datos, los bancos tienen depositados 41.000 millones de euros.

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