Alemania impone su criterio en el Ecofin
El ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, y su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, en la reunión del Ecofin.
El ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici, y su homólogo alemán, Wolfgang Schäuble, en la reunión del Ecofin. EFE

Cada país se ocupará de la factura del test de estrés a sus bancos

Berlín se niega a que el fondo europeo inyecte capital directamente

Cada país de la Unión Europea deberá asumir el coste de las recapitalizaciones bancarias que puedan ser necesarias tras las pruebas de estrés del año que viene, según el acuerdo cerrado el viernes en Bruselas por los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin).

Alemania impuso su criterio de que en ningún caso se inyecte capital directamente de los fondos europeos en las entidades en dificultades mientras el BCE no haya asumido la plena supervisión bancaria. El acuerdo reitera el compromiso de los ministros de crear fondos públicos nacionales de reestructuración antes de que se lleven a cabo las pruebas de estrés, previstas para mediados de 2014. Además, los gobiernos exigirán a las entidades más vulnerables que, antes de la publicación de los resultados, preparen una estrategia de reestructuración adecuada.

Esa estrategia dará preferencia a las soluciones de mercado, es decir, la venta de activos o la fusión de entidades, no solo a nivel nacional sino también a nivel transfronterizo. El objetivo, según Bruselas, es reducir al máximo la necesidad de fondos públicos. Pero si surge esa necesidad, cada país tendrá que sufragar con su propio presupuesto los rescates de sus entidades nacionales.

Si el presupuesto nacional no es suficiente, se podrá pedir ayuda al fondo de rescate de la zona euro o Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Pero como en el caso de la banca española, el MEDE no inyectará capital directamente en las entidades sino a través del Estado respectivo, cuyo nivel de deuda pública registrará el incremento correspondiente.

Como contrapartida, la Comisión Europea no computará esa inyección a efectos de la aplicación del Pacto de Estabilidad, para evitar que el aumento del déficit público derivado de los rescates bancarios se traduzca en peticiones de ajustes. En todo caso, la inyección de capital público, sea nacional o privado, se supeditará a la imposición previa de pérdidas por parte de los acreedores, accionistas y bonistas junior de la entidad rescatada, como se hizo en el caso de España.

El Ecofin también negoció el viernes el proyecto de creación de un Mecanismo europeo de resolución bancaria, pero sin llegar a un acuerdo. Bruselas confía en lograrlo en la reunión de diciembre. La disputa gira en torno a su financiación y a la autoridad encargada de desencadenar la resolución, que podría ser el propio Ecofin.

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