La desilusión se apodera de los campus
El empleo juvenil, en máxima alerta
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El empleo juvenil, en máxima alerta

Nace el Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitario

La falta de futuro laboral de los titulados, entre las prioridades de los rectores

El timbre de la alarma ha saltado en las universidades españolas. Y no para de sonar. El desempleo entre los universitarios es preocupante (el 43,6% entre aquellos que tienen entre 20 y 24 años, y el 25,5% en la franja de 25 a 29 años, según datos de la última Encuesta de Población Activa), y la fuga de talento es un goteo continuo.

La desilusión y el pesimismo, ante la falta de futuro, se ha instalado en los campus españoles, y ese desánimo es lo que inquieta a la presidenta de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle. “Que los jóvenes se marchen fuera no me preocupa, lo que es tremendo es la falta de retorno porque se está perdiendo la oportunidad de que ese talento produzca efectos sobre la economía del país, sobre el sector empresarial”.

La falta de ilusión está generando otro factor alarmante entre la comunidad universitaria:el conformismo que hace que esté aumentando la permanencia de los alumnos en las aulas. “Al no haber futuro se relajan y permanecen durante un periodo de tiempo más largo en la universidad”, advierte De la Calle, que también observa una carencia importante de liderazgo juvenil. “Nos hacen falta líderes, jóvenes que tiren del carro, que animen e ilusionen a otros”.

Se han encendido las luces rojas, ya que una vez finalizados los estudios no hay nada más loable que poder acceder a algo tan digno y noble como tener un puesto de trabajo para ganarse la vida, y esto en estos momentos no se está produciendo, señala Francisco Michavila, director de la cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). De hecho, un hijo suyo, Jaume Michavila, que estudió ingeniería industrial en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ICAI), dependiente de la Pontificia Comillas, se marchó a la ciudad holandesa de Delft para completar sus estudios con un master en Management of Tecnology, y ha comenzado a desarrollar con tres compañeros una start-up. “La movilidad es algo positivo pero tenemos que sentar las bases para que podamos disponer, como lo hace Estados Unidos, de los mejores”, señala Michavila, que la semana pasada presentó en Madrid una nueva iniciativa, el Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitarios.

Se trata de un proyecto, en el que están implicada la citada cátedra de la Universidad Politécnica de Madrid, la Fundación La Caixa, que ha dotado a esta iniciativa de una partida inicial de medio millón de euros para los próximos tres años; y la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE), que estudiará y medirá el empleo y la empleabilidad de los egresados universitarios en España, de manera que genere información fiable y oportuna para el diseño de las políticas educativas y de empleo.

“En esta coyuntura de crisis debemos hacer un esfuerzo en el terreno de la responsabilidad social. Nos importa el talento y quizá este asunto llegue ya un poco tarde, pero nos preocupa mucho que se analicen todas las variables y que se realice una comparación internacional”, señala Enric Banda, director del área de Ciencia y Medio Ambiente de la Fundación La Caixa, que espera que la investigación, que comenzará a dar sus frutos en el plazo de un año, tenga influencia en los órganos de decisión de la política universitaria española. “Sería una decepción tremenda disponer de un informe para que no se llegue a ningún sitio. Nuestro objetivo es hacerlo llegar a buen puerto”, añade.

En este sentido, Adelaida de la Calle, presidenta de la CRUE, cree que el Gobierno tiene responsabilidad sobre el empleo universitario, y defiende la necesidad de encontrar lugares de encuentro para facilitar la inserción laboral de los jóvenes. Y asegura que en este ámbito se produce un círculo vicioso, ya que la universidad debe formar para el empleo, pero también exige la implicación del colectivo empresarial para acoger a ese talento. “El tejido productivo necesita de una estructura de conocimiento suficiente y no emplean lo que tienen que emplear”, afirma la rectora malagueña.

Uno de los objetivos es trabajar conjuntamente con los organismos de empleo, así como con los directores de recursos humanos de las distintas empresas para analizar los perfiles que demandan. Esto no quiere decir, puntualiza Michavila, que el estudio se centre en las salidas profesionales de las distintas carreras o en señalar cuáles son las titulaciones de mayor éxito laboral, sino analizar los puntos débiles que hay que corregir y apuntar las competencias necesarias para acceder al empleo. “Tampoco se trata de hablar del déficit de los idiomas porque ojalá fuera esta la única carencia que existe, y queremos que el que diseña las políticas laborales y educativas tenga todos los indicadores y se puedan comparar a nivel internacional”, argumenta el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid.

Porque una de las misiones, y más en estos momentos de dificultad, de las instituciones educativas es buscar la empleabilidad de los estudiantes. “Esta función no la tenemos escrita pero no nos formamos para no hacer nada”, agrega De la Calle, quien insiste en que la universidad es un motor económico y social.

En opinión de la presidenta de los rectores, las pequeñas y medianas empresas “han apostado poco por el talento universitario, y muchas no estarían atravesando las dificultades que hoy tienen si tuvieran a personal más cualificado”. E insiste en la necesidad que existe por favorecer el emprendimiento, sobre todo entre la clase política. “Necesitamos generar esa cultura y animar a que nuestros estudiantes creen sus propias empresas”, señala la rectora, que aporta otra reflexión: las empresas, independientemente de su tamaño, creadas por universitarios, están mejor gestionadas y sobreviven mejor a la crisis. “Es importante incrementar el nivel formativo de nuestras empresas”, señala De la Calle.

Mientras, las alarmas siguen sonando porque no hay tiempo que perder: los efectos de la falta de talento en el tejido productivo son evidentes por la destrucción de riqueza que se está generando. Además, ahora más que nunca, advierte de que es necesario un liderazgo joven, que devuelva la ilusión a una generación, que muchos definen ya como perdida. 

¿Cuántos titulados encuentran trabajo?

Los objetivos que se plantea el Observatorio de Empleabilidad y Empleo Universitarios son los siguientes:

1. Conocer la evolución de la empleabilidad y el empleo, y sus características, en los titulados universitarios.

2. Desarrollar un sistema y una metodología homogénea para la medición de los indicadores de empleabilidad y empleo de los titulados universitarios.

3. Generar información sobre la empleabilidad y el empleo de los universitarios comparable entre comunidades autónomas.

4. Apoyar el diseño de estrategias y políticas de empleo para universitarios.

5. Conocer los mecanismos y las actuaciones de las universidades españolas para fomentar el empleo y la empleabilidad de sus titulados.

6. Dotar a las universidades de información que favorezca el ajuste de la oferta académica y las demandas formativas del mercado de trabajo.

Pero también dará respuesta a unas cuantas preguntas:¿Cuántos titulados encuentran trabajo?, ¿cuánto tiempo tardan?, ¿qué tipos de contrato tienen?, ¿están satisfechos con el empleo que obtienen?, ¿son emprendedores los universitarios españoles?, ¿consiguen empleos relacionados con sus estudios?, ¿están sobre cualificados?, ¿poseen las competencias que demandan las empresas?...

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