Editorial

Una neta muestra de confianza

La llegada de Bill Gates a Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) –con la compra de un 6% de la compañía– es una operación estratégica de primer orden con potencial para abrir nuevos y ambiciosos horizontes de negocio para la empresa española. Gates es, además de todo lo conocido, el primer accionista de una de las principales compañías de tratamiento de residuos de EE UU, Republic Services, una empresa que pretende crecer mediante concesiones, campo en el que se mueven muy bien grupos españoles como FCC. La acreditada experiencia de FCC en ese segmento no solo explica en términos estratégicos el interés del cofundador de Microsoft en la española, sino que puede convertirse en el pasaporte de entrada de esta en el gigantesco mercado de servicios estadounidense. Más allá de esa lectura en clave de negocio, la operación es una evidencia de la buena imagen, el prestigio y la solidez de FCC. Pero también supone una prueba más de la recuperación de la confianza en España por parte de los inversores internacionales. Incluso en los peores momentos de la crisis de deuda soberana, las empresas españolas han pujado con esfuerzo por proteger un terreno conquistado en los últimos años. La operación de Gates y FCC es una buena muestra de los frutos conseguidos con esa resistencia.

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