José Carceller declara hoy como testigo en el caso Pescanova
Demetrio Carceller, presidente de Damm.
Demetrio Carceller, presidente de Damm.

¿Quién es el primer accionista de Pescanova?

José Carceller, representante de Grupo Damm en Pescanova, acude hoy al juzgado de instrucción número cinco de la Audiencia Nacional para declarar en calidad de testigo por el caso de la multinacional gallega. La semana pasada lo hizo, entre otros, como imputado, el ex presidente Manuel Fernández Sousa, al que se le acusa de los presuntos delitos de falseamiento de información económico financiera; falseamiento de cuentas anuales; uso de información relevante; estafa; un delito continuado de falsedad en documento mercantil y un delito societario

 A pesar de que la participación de Damm en Pescanova es pública –según la web de la CNMV, Grupo Damm es el segundo mayor accionista de Pescanova con el 6,2%, por detrás de Fernández Sousa, con el 7,5%–, a Carceller le preguntarán hoy si tiene más acciones de la compañía pesquera a través de otras sociedades controladas por su grupo familiar, según fuentes jurídicas presentes en el proceso.

De acuerdo a documentación elaborada de cara a la junta de accionistas de Pescanova celebrada el pasado mes de septiembre, a la que ha accedido este diario y cuya veracidad no ha podido ser contrastada, los Carceller controlarían otro 1,6% del grupo gallego a través de Disa, la empresa petrolífera de la familia. La suma de las participaciones de Damm y Disa supone que sociedades controladas por los Carceller poseen el 7,8% del capital de Pescanova, por delante de la participación que tiene Fernández Sousa a través de distintas sociedades.

La participación del 1,6% de Disa en Pescanova, de ser cierta, no tendría por qué aparecer en los registros públicos de la CNMV, al ser un porcentaje inferior al 3%, umbral a partir del cual es obligatorio comunicar. Este diario ha contactado en varias ocasiones en las dos últimas semanas con dos portavoces distintos de empresas controladas por Carceller, pero ninguno ha querido comentar esta información. Lo único que han requerido dichos portavoces a este diario es diferenciar correctamente lo que sería Grupo Damm de Disa.

Damm está representado en el consejo de Pescanova por José Carceller Arce. Su hermano Demetrio Carceller es vicepresidente de Sacyr, donde posee el 13% del capital a través de Disa, la petrolera de los Carceller. Grupo Damm cuenta con una plantilla de 3.065 personas y ganó 82 millones en 2012 tras facturar 900 millones de euros. La compañía es propietaria de marcas como la cerveza Damm, el grupo Rodilla, el agua Fuente Liviana o los batidos Cacaolat. Los Carceller tienen como aliados a uno de los mayores grupos empresariales familiares de Europa, el alemán Oetker, con el 25% de Damm, que emplea a más de 26.000 personas.

Disa es la mayor petrolera en Canarias, con 147 estaciones. De acuerdo a las cuentas depositadas en el Registro Mercantil por Disa Corporación Petrolífera del ejercicio 2011, la compañía facturó ese año 2.219,3 millones de euros (un 17% más que en 2010) ganando 71,3 millones. Disa es el primer accionista de Damm, con el 27,8%.

Facturas infladas un 1.264%

Pescanova infló hasta en un 1.264% los precios de los productos del mar que vendía a las 14 empresas instrumentales con las que operaba a través de facturas falsas, operaciones todas ellas que llevaban el código “RCM” (Red 060 Comercial Mayor) y que no suponía una transacción real de mercancía.

Según el informe forense de KPMG al que ha tenido acceso Efeagro, los precios a los que se consignan estas ventas ficticias, puesto que no se produce ningún movimiento de mercancía, son sensiblemente superiores a los que se realizan a los clientes reales que llevan asignados otros códigos.

Las operaciones analizadas por la auditora se refieren a las transacciones de 2012 en las que se aprecia cómo Pescanova vende a estas sociedades productos como “filetes de merluza 4/6 bombon 5k” a un precio medio unitario de 42,34 euros, mientras que a los clientes reales lo hace a 3,10 euros, lo que arroja una diferencia del 1.264,68%.

Según explicó el martes Sousa al juez, “se trataba de operaciones de financiación de los stocks por las cuales se vendían unas mercancías que se habían capturado en temporada y esos stocks se mantenían para venderlos a lo largo del año. Más tarde se recompraban de nuevo al precio similar al que se habían vendido”.

 

 

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