El proyecto para suministra dos reactores EPR de Areva costará 19.000 millones
Central nuclear de EDF en Bridgwater, en el suroeste de Inglaterra.
Central nuclear de EDF en Bridgwater, en el suroeste de Inglaterra. Reuters

Reino Unido subvenciona a EDF la construcción de una central nuclear

El acuerdo ha sido anunciado esta mañana por Cameron

EDF es propietaria del parque atómico británico desde 2009

El Gobierno británico ha firmado esta mañana un contrato con EDF, según el cual, el coloso estatal francés suministrará dos reactores de nueva generación EPR a la central de Hinkley Point C, en Somerset, al suroeste del país. Con una inversión de 16.000 millones de libras (unos 19.000 millones de euros), la puesta en marcha del primero de los dos grupos, está previta para 2023, año en que el actual parque de reactores AGR ahora en funcionamiento llegarán al final de su vida útil. EDF es propietario de las ocho centrales británicas desde 2009.

 Se trata de la primera central nuclear que se construye en Reino Unido en 20 años y la tercera en Europa, tras las de Finlandia y el prototipo de Areva en Flammanville (Normandía), si bien, ambas están sin terminar. Por tanto, no hay ningún EPR en funcionamiento, y por tanto se desconoce su fiabilidad.

El acuerdo, que en Londres y París se considera “el renacimiento de la energía nuclear”, ha sido posible gracias a que el Gobierno de David Cameron ha aceptado una jugosa retribución para las nuevas instalaciones atómicas: 92,5 libras MWh (109 euros MWh), que supone garantizarles el doble del precio actual de mercado, que se actualizará cada año con el IPC. Es decir, el Gobierno se compromete a pagar la electricidad nuclear en los próximos 60 años a un precio real igual al doble del actual. Una prebenda al margen del mercado que ha sido justificada “por razones de Estado”.

Según el acuerdo, el precio será inferior (89,5 libras MW/h) en caso de completarse la construcción de un segundo reactor en Sizewell.

Para garantizar la financiación de un proyecto de tan a largo plazo y que requiere importantes recursos financieros, en el consorcio que lidera EDF participarán dos grupos industriales chinos, CGN y CNN, además de Areva, el fabricante de reactores francés, que suministrará la tecnología y que participa por primera vez en un proyecto de este tipo. Areva se hará cargo también de las recargas del combustible.

EDF tendrá entre el 45% y el 50% del capital, las empresas chinas entre el 30% y el 40% y Areva, el 10%. Pero el consorcio está abierto a que participen otros inversores, a los que se cederíe un 15% del proyecto. Antes de que se inicie el proyecto, el consorcio debe superar varias barreras, la primera, la autorización de la Comisión Europea.

El primer ministro británico, David Cameron, ha destacado que la inversión permitirá crear alrededor de 25.000 puestos de trabajo y subrayó que el proyecto “marca el comienzo de una nueva generación para la energía nuclear en Reino Unido, que tendrá un papel importante en la cobertura de las necesidades energéticas y la garantía del suministro”.

EDF ha hecho hincapié en que este compromiso sobre la remuneración “es justo y equilibrado para los consumidores y para los inversores” porque si los precios del mercado de la electricidad superan el garantizado, los primeros no tendrán que pagar más, y en el caso de que no lleguen a ese nivel, los gestores del complejo nuclear recibirán un pago complementario.

El anuncio llega 15 años después de la toma de control por parte de London Energy, una de las eléctricas que abastece a Londres, con una cartera de dos millones de clientes. En 2003, tras la creación de EDF Energy, resultado de la fusión de aquella con Sweb Energy y Sea Bord, que suministran electricidad en el sur del país, con lo que sus clientes superaron los cuatro millones.

El hito más importante para el grupo galo llegó con la compra de British Energy, propietario del parque nuclear británico (ocho centrales y una potencia de 14.000 MW), que fue privatizado en 2009 dentro del proceso de liberalización del mercado eléctrico en Reino Unido. Se trató de la mayor adquisición de EDF, con una inversión de 15.000 millones.

Iberdrola abandonó el programa

Cuando el Gobierno británico decidió impulsar un programa de renovación de su parque nuclear (ocho centrales y 11 emplazamientos que vendió a EDF en 2009), Iberdrola se sumó a uno de los consorcios. Se trataba de una opción para construir a partir de 2014 una central atómica en Sellafield por 3.000 millones de euros (parte proporcional a su participación), de la que los interesados podían descolgarse.

La eléctrica española lo hizo el mes pasado, al vender a Toshiba su 50% en la sociedad promotora de la planta, NuGen, por un precio estimado en menos de 50 millones de libras (unos 60 millones de euros). El grupo japonés Toshiba, que es el propietario del fabricante de reactores Westinghouse, también podría adquirir el otro 50% del proyecto a GDF Suez.

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