A Fondo
José Manuel Soria, ministro de Industria.
José Manuel Soria, ministro de Industria. Efe

El déficit de tarifa, a la máquina de la verdad

Nunca las declaraciones de un ministro se habían cotizado tan bajo”. Esta frase, pronunciada por el ejecutivo de una compañía, refleja el sentir del sector eléctrico sobre las intervenciones profusas, confusas y tantas veces contradictorias del titular de Industria, José Manuel Soria.

 He aquí tres ejemplos de mensajes del ministro canario puestos en cuarentena. El primero, el anuncio de que este año se producirá un déficit de tarifa de entre 2.500 y 3.000 millones de euros, contra su propio pronóstico y para enorme sorpresa del mercado que había creído en la letra grande de la reforma eléctrica diseñada por su ministerio. En ella (concretamente, en la orden de peajes de agosto y el proyecto de Ley del Sector Eléctrico) figura que este año cerrará incluso con superávit de tarifa. En un primer momento, al sector le costó dar crédito al anuncio de Soria que, a día de hoy, no ha dado una explicación sobre las causas de un desajuste que -dicen algunos para consolarse-, quizá no sea tan elevado, sino fruto de la confusión del “increíble” ministro.

Ya en julio, en un encuentro informal con periodistas tras el Consejo de Ministros que aprobó la reforma, Soria aseguró que este año habría un déficit de 2.000 millones, dato que negó posteriormente el secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, en una rueda de prensa posterior. En aquel caso, al parecer, el ministro no había contabilizado los 2.200 millones del crédito extraordinario de Hacienda a Industria para cubrir costes renovables de la tarifa.

Lo más cercano a una explicación oficial llegó ayerpor boca del propio Nadal, quien, evitando reconocer que el problema pueda provenir de la negativa de Hacienda a aportar los fondos comprometidos con el sistema eléctrico, vinculó el déficit inesperado de 2013 con una caída de la demanda mayor de la prevista y a los ajustes debido a las condiciones meteorológicas. Culpar al  viento de Levante de un déficit de casi 3.000 millones ha sido recibido en el sector como una broma. El descenso del consumo podría afectar en varios cientos de millones a la tarifa pero nunca alcanzaría esa cifra. La orden de tarifas de enero preveía unos ingresos por peajes para este año de 14.077 millones y la de agosto los rebajó a 14.230 millones.

Las eléctricas desconfían del anuncio de Soria de que el FADE titulizará la deuda de este año

Bien es cierto que Nadal no aludió a los 3.000 millones anunciados por Soria, lo cual hace pensar, que quizá estos sean también “una ilusión” del ministro.

El segundo ejemplo de confusión es más reciente, pero está también ligado al problema anterior. Tras lanzar la noticia de tan abultado déficit, lo que demostaría el fracaso de la reforma, Soria se ocupó de allanar el terreno para otra nueva bombra al asegurar, en uno de sus cotidianos encuentros con medios, que el inesperado déficit de este año lo financiarían las operadoras (esto es, las cinco grandes eléctricas integradas en Unesa: Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España y Eon España), a 15 años, al 2% y sin posibilidad de titulizar.

Un mazazo que, en esa ocasión, no respondía a ningún error del ministro, pues así se incluyo en el proyecto de ley del sector eléctrico que el Consejo de Ministros remitió a las Cortes hace tres semanas.

La Ley Eléctrica de 1997 aún en vigor establece que los posibles desfases de la tarifa serán financiados, según determinados porcentajes, por los grupos verticalmente integrados (las cinco grandes eléctricas) y que estas lo recuperarán en el ejercicio siguiente con subidas de tarifa. En 2009 se estableció un nuevo sistema de déficit ex ante, de cuya titulización se ocuparía un fondo (el FADE) con el aval del Estado y cuya vigencia terminó en 2012.

En estos momentos regiría el primer sistema, pero la ley en trámite, que podría aprobarse a finales de año, lo cambia y obliga a las eléctricas a financiar el de este año a largo plazo y sin titulizar. Para 2014, se permitirá la generación de déficit con topes, a partir de los cuales se revisarán automáticamente los pejes, y que financiarán todas las empresas reguladas (incluidas renovables),

La medida disparó todas las alarmas entre las empresas, que, convertidas en una piña, decidieron sacar toda la artillería contra el proyecto de ley. Pero ni por escrito parecen tener valor las decisiones del Gobierno.

Asi, cuando se disponían a disparar y para sorpresa de las afectadas, el pasado viernes el ministro de Industria se desdijo dejándolas con la póvora cargada. En la rueda de prensa del Consejo de Ministros y para asombro de las de Unesa, el ministro anunció que el déficit de tarifa de 2013 se titulizará de nuevo a través del FADE, cuya ampliación deberá aprobarse en un nuevo decreto. Y, por supuesto, el Grupo Popular deberá introducir una enmienda en el Congreso para modificar el proyecto que modifica a su vez la ley eléctrica,

De lo malo lo mejor pensaron las eléctricas, que prefieren en cualquier caso que Hacienda asuma sus compromisos a que titulice la deuda. Pero, tras frotarse las manos, las dudas han vuelto a surgir:“¿será verdad lo que ha dicho Soria o nos va a volver a engañar?”, se preguntan en una compañía tras subrayar que no hay ninguna constancia de la promesa de un ministro al que le viene al pelo la máxima “donde dije digo, digo diego”. Y aunque le han tomado la palabra, no descartan un nuevo quiebro.

La decisión del Gobierno de volver a titulizar el déficit tarifario a través del FADE viene a demostrar que este será muy elevado y que lo financiarán los consumidores.

Hasta aquí, un intento de desenredar la maraña de decisiones sobre un déficit de tarifa que va requiriendo con urgencia de una máquina de la verdad.

 

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