El Gobierno rectifica y permitirá titulizar la deuda de este año
Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural; Borja Prado (Endesa);Ignacio Galán (Iberdrola); Manuel Menendez ( EDPEspaña), y Miguel Antoñanzas (Eon España), en el relevo de Pedro Rivero por Eduardo Montes (en el centro) al frente de Unesa.
Salvador Gabarró, presidente de Gas Natural; Borja Prado (Endesa);Ignacio Galán (Iberdrola); Manuel Menendez ( EDPEspaña), y Miguel Antoñanzas (Eon España), en el relevo de Pedro Rivero por Eduardo Montes (en el centro) al frente de Unesa.

Las eléctricas estiman que el déficit de 2013 superará los 4.000 millones

Unesa ha ganado de momento la batalla para que se titulice la deuda de este año

Las compañías integradas en Unesa (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, EDP España y Eon España) no salen de su asombro: el superávit de tarifa de 16 millones de euros que figura en la orden de peajes de agosto (equivalente al cuadro macro de la tarifa eléctrica) se ha convertido por arte de magia en un agujero de entre 2.500 y 3.000 millones para este año. Esta es la cifra que, sin desvelar su procedencia, repite una y otra vez el ministro de Industria, José Manuel Soria.

Según el consenso, esta desviación solo se explica por la negativa del titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, a aportar buena parte del dinero comprometido dentro del marco de la reforma eléctrica, que Industria y Economía han vendido como un triunfo en los mercados financieros. Y si la explicación es esta, las eléctricas calculan que el déficit de este año no será el que el ministro canario repite, sino que superará con creces los 4.000 millones de euros.

Este importe, según el sector, resulta del incremento de las primas de las renovables en más de mil millones [desviación ya incluida en los peajes de agosto]; de la caída de los ingresos por el derrumbe de la demanda; de la menor recaudación por los impuestos energéticos y las subastas de CO2; de la negativa de Hacienda a aportar todos los sobrecostes extrapeninsulares (solo pagará la mitad) y el crédito extraordinario de 2.200 millones para el sistema que aprobó el jueves el Senado

Las eléctricas califican la situación de suma gravedad, pues, según el proyecto de la nueva Ley del Sector Eléctrico que el Gobierno remitió hace un par de semanas a las Cortes, el déficit que se produzca este año será financiado por los grupos eléctricos verticalmente integrados (ellas mismas), a 15 años y a precios de mercado (ahora el 2%) y sin que pueda titulizarse.

Esta medida había encendido todas las alarmas entre las empresas, que con toda la artillería dispuesta para presionar al Gobierno (ya lo han hecho en Bruselas), han visto cómo este ha reculado a la primera. El ministro de Industria se desdijo de sus recientes declaraciones el viernes, al asegurar tras el Consejo de Ministros, que el déficit de este año se podrá titulizar. Para ello se extenderá a este año el fondo para la emisión de la deuda eléctrica con el aval del Estado (FADE) y las eléctricas no tendrán que soportarlo en sus balances. De nuevo, asombradas, aunque en este caso para bien, las empresas le han tomado la palabra.

El Gobierno enmienda un texto legal que hace apenas unos días había remitido al Parlamento. La Ley Eléctrica de 1997 aún en vigor establece que los “desajustes temporales” de la tarifa serán financiados por las cinco grandes y los recuperarán en el ejercicio siguiente con subidas del recibo. De tratarse de déficit reconocidos ex ante, y solo hasta 2012, se podían colocar a través del FADE.
La nueva ley en trámite fija partir de 2014 un sistema de autorregulación de los déficit que se produzcan (si supera el 2% de los ingresos previstos, subirán automáticamente los peajes), que serán financiados por todas las empresas reguladas (incluidas, por tanto, las renovables).

Montoro ahorrará tres décimas de déficit público

Las serias dificultades del Ministerio de Hacienda para cuadrar el déficit público están detrás de la resistencia de su titular, Cristóbal Montoro, a pagar todo el desfase de la tarifa eléctrica de este año. La vía más fácil y legal, aunque muy criticable, es la de hurtar al sistema eléctrico el crédito extraordinario que a principios de año decidió otorgar a Industria para sufragar costes de las renovables “hasta un máximo” de 2.200 millones, lo cual ha requerido de la tramitación de una ley en el Parlamento, a punto de concluir.

Si, como muchos prevén, el déficit público se va este año al 8%, los 2.200 millones supondrían casi tres décimas del mismo y, como la ley se lo permite, Hacienda puede pagar lo que quisiera por debajo de esa cantidad. En este punto, el Gobierno está en la encrucijada de optar o entre más déficit público, que obligaría quizá a una subida de impuestos, o más déficit de tarifa, que implicaría un aumento de los peajes. Esta elección es la más fácil y menos comprometida, se puede camuflar (cada día es más complicado por no decir imposible comprobar cuánto sube realmente la luz) y se podía endosar directamente a las grandes eléctricas sin poner en riesgo el aval del Estado.

Sin embargo, tras redoblar sus presiones, las de Unesa han logrado que el Gobierno (una vez más) rectifique en este último punto. Al fin y al cabo, se les había repetido y así figura en la orden de peajes de agosto (y en el texto de la nueva ley) que este año habría un superávit. La rectificación demuestra que el déficit se disparará, que Hacienda no pagará y que el mecanismo infernal vuelve a activarse: que serán de nuevo los consumidores los que paguen los desfases a 15 años y con un alto tipo de interés.

Temor a caer en el bono basura

Entre las cinco grandes eléctricas, muy especialmente Iberdrola, Gas Natural Fenosa y Endesa, acumulan un endeudamiento superior a los 60.000 millones. Además, mantienen aún en sus balances derechos de cobro por la deuda eléctrica de 4.000 millones de euros. Aunque están sin titulizar, tienen derecho a cederlos al FADE para su emisión con el aval del Estado.

La decisión del Gobierno de que tendrían que asumir una nueva deuda –3.000 millones, según el Gobierno, o más de 4.000 millones, según ellas mismas procedentes, en buena parte, del déficit de tarifa que Hacienda no quiere sufragar– sería en este caso, sin anestesia, pues no tendrían la posibilidad de titulizarlo. Esto supondría cargar contra sus balances el voluminoso déficit de este año y los que surjan a partir del que viene (aunque estos con limitaciones) las abocaba “al bono basura” (ya están en el escalón previo en su rating).

Pero el profundo malestar por la reforma eléctrica, que consideran abiertamente un fracaso, no se limita al déficit. Las grandes rechazan el modelo de retribución de la distribución, con el que no recuperan el capital; consideran insuficiente la propuesta de hibernación de los ciclos combinados y que Hacienda no cumpla sus compromisos de financiar todos los extracostes de los sistemas extrapeninsulares. En este sentido, las de Unesa se muestran muy críticas con las prebendas que Industria otorga a REE, como la autorización para realizar 16 nuevas interconexiones insulares con un coste de 3.200 millones para el sistema.

.

Normas