Tribuna

No son las cuentas de la lechera

Las actuaciones recogidas en los Presupuestos Generales del Estado para 2014 son el reflejo de la política económica que ha venido desarrollando el Gobierno desde el inicio de esta legislatura, unas actuaciones que –al mismo tiempo– se han ido adaptando a la posibilidades planteadas por la actual situación económica y su evolución prevista, positivamente diferente a la que hemos vivido hasta ahora.

Son los terceros Presupuestos Generales del Estado que elabora este Gobierno; los dos anteriores se hicieron no solo en un tiempo convulso y de graves dificultades económicas, sino también bajo la sombra del rescate planeando sobre España. Pero las medidas de política económica adoptadas –especialmente durante el primer año de mandato– han permitido situar a nuestro país en la senda de la consolidación fiscal con el propósito de cumplir con el compromiso con Bruselas. Todo el esfuerzo hecho –destacando el realizado por el conjunto de la sociedad– ha ido encaminado a lograr ese fin a corto plazo.

Muchas modificaciones en materia tributaria, especialmente, han sido implantadas por la necesidad de reaccionar de forma rápida y contundente y han sido tomadas después de debatidas y reflexionadas en profundidad. No fue el camino más corto y más fácil. Al contrario. Pero la situación, la necesidad y la gravedad del momento, nos marcó la pauta a seguir. Ahora, podemos decir que muchos de esos esfuerzos, de ese sacrificio común, empiezan a tener resultados. Nuestra economía muestra ya signos de recuperación; signos que avalados por los buenos datos de la balanza por cuenta corriente, la baja inflación y por una apertura de los mercados. Una apertura real donde antes había cerrojos, inseguridad y mucha, mucha desconfianza.

No hay contradicción entre las políticas de contención real del gasto y crecimiento para un país endeudado

El Gobierno a la hora de elaborar los Presupuestos Generales del Estados para 2014 ha continuado el camino comenzado y con el mismo horizonte que en ejercicios anteriores; las cuentas públicas que acabamos de entregar a las Cortes Generales para su debate y tramitación se basan en la credibilidad; son austeras pero son verdaderas; son rigurosas y son fiables, garantizan la sostenibilidad financiera de todas las Administraciones Públicas, buscan seguir fortaleciendo la confianza en la estabilidad de la economía española y refuerzan aún más el firme compromiso, el de España como país, con la Unión Europea y los mercados internacionales en materia de estabilidad presupuestaria.

Estamos seguros que, si seguimos haciendo lo que debemos –y que nadie dude que este Gobierno lo va a hacer– el logro de estos tres objetivos contribuirá a consolidar el marco de una política económica orientada al crecimiento económico y la creación del empleo.

Ahora podemos decir que muchos de esos esfuerzos, de ese sacrificio común, comienzan a dar resultado

Los Presupuestos Generales del Estados 2014 son los primeros de la recuperación económica; unos Presupuestos eficaces para salir de la crisis, una herramienta fundamental para superar los males aún existentes en nuestra economía, basados en un escenario económico creíble y fiable. España ha hecho en este tiempo el ajuste de finanzas públicas mayor de su historia y si hoy comenzamos a ver el camino más despejado, si podemos decir sin triunfalismos ni derroche de optimismo que tenemos las bases para la recuperación es, ni más ni menos, porque se ha hecho, se ha acometido con valentía, una serie de reformas estructurales, la del sector bancario, la del mercado de trabajo y la del sector público, que están incrementando de forma rápida nuestra capacidad de competir y de estar en esa economía europeizada global. Y también porque hemos reducido el déficit público.

Y lo que está permitiendo a España salir de ese gran bache económico –sin duda, repito, a través de medicina amarga– ha sido ir reduciendo el déficit público en sus componentes estructurales y en su gasto. Ayer, sin ir más lejos, se hicieron públicos los datos finales del segundo trimestre en términos de contabilidad nacional, que arroja un déficit de las Administraciones Públicas inferior en un 10,4% al del año pasado en el mismo período. En relación al PIB, descontada la ayuda financiera, es equivalente al 3,58%. Creo que no hace falta recordar cifras de déficit pasadas y nada lejanas.

Los Presupuestos Generales del Estado 2014, por tanto, se han elaborado en un contexto diferente; la política de control de gastos ha llevado a que nuestra economía deje la recesión. La corrección de los desequilibrios presupuestarios y las reformas son el mejor soporte para la recuperación; de ahí que estos Presupuestos sean una pieza fundamental para encauzar el crecimiento económico.

Y no conlleva más subidas de impuestos. Sí se aplicarán ya algunas de las rebajas fiscales aprobadas y se seguirá manteniendo el esfuerzo en la contención del gasto y el ahorro por intereses (2.000 millones en 2014). Esto, junto con el ahorro del gasto en los ministerios y el crecimiento de la recaudación, son elementos que nos van a servir para financiar una subida del gasto social y el incipiente incremento de determinadas partidas, considerando fundamentales las políticas de educación y desarrollo e investigación civil entre otras.

No habrá nunca crecimiento si no hay austeridad y nunca habrá crecimiento con unas cuentas no saneadas y realistas. No hay ninguna contradicción entre las políticas de contención real del gasto y crecimiento para un país endeudado. De lo que se trata es, precisamente, de darle la vuelta a lo que había. Y estos Presupuestos Generales de 2014 son un buen ejemplo de que las cosas en España empiezan a cambiar. Ciertamente lo que no son es el cuento de la lechera.

Marta Fernández Currás es Secretaria de Estado de Presupuestos y Gastos

 

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