Tribuna

¿Un punto de inflexión?

En el Consejo de Ministros del pasado viernes se aprobó el Anteproyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2014, el tercero de esta legislatura, que posteriormente pasará al Congreso para su tramitación parlamentaria el próximo lunes.

De la información disponible y sin perjuicio de confirmación posterior con el texto oficial del Proyecto de Ley, que todavía no está disponible, sabemos que se recortará el gasto disponible de los distintos Ministerios un 4,7%, mientras que parece ser que, por fin, se mejorarán, en cierta forma, las partidas destinadas a investigación, desarrollo e innovación I+D+i, con un incremento de 71 millones de euros, las becas, con una mejora del 21,5% y cultura, con una subida de un 17,1%, que estaban realmente necesitadas de revisión y que como siempre hemos reclamado desde el Consejo General de Economistas, son de vital importancia para el desarrollo de nuestra economía.

Sí sabemos, que el Gobierno ha descartado que estos Presupuestos incluyan nuevas o importantes medidas fiscales, tarea ya ampliamente acometida en otros proyectos normativos en los últimos años y fuera del habitual contenido de esta norma presupuestaria de actualización de los impuestos directos e indirectos.

Adicionalmente el proyecto incluirá una corrección del déficit del Estado central para disminuir el desequilibrio de la administración central del 3,8% al 3,7% del PIB y el de la Seguridad Social del 1,4 al 1,1% del PIB.

Todo apunta a que no van a producirse grandes recortes como los llevados a cabo para los ejercicios anteriores de 2011 y 2012, debido a la intensidad de las medidas de ahorro llevadas a cabo en estos últimos años y a la prórroga concedida por Bruselas, de dos años para alcanzar los objetivos de déficit, lo que va a permitir unas cuentas, que aunque seguirán siendo austeras, no alcanzarán el grado de severidad de otros ejercicios.

A pesar de todo, será inevitable que, por cuarto año consecutivo, el Gobierno congele los sueldos de los funcionarios públicos, si bien, en esta ocasión, se van a mantener las dos pagas extras. También como dato negativo, se encuentra el mantenimiento de una alta tasa de desempleo, que aunque se va reduciendo, con un pronóstico de paro para 2013 del 26,6% y que para 2014 se ha rebajo al 25,9% sobre la población activa, se trata de una reducción demasiado lenta para lo que sería deseable y que va a suponer una elevación en un 10,3% en el gasto de las prestaciones por desempleo, que alcanzará 29.469 millones de euros.

Por otro lado, también conocimos el dato de la inflación de septiembre, que se sitúa en el 0,3 % y que supone una disminución importante con respecto al dato anterior de agosto del 1,5%, más acorde con la línea de otros países europeos.

A la vista de lo anteriormente comentado, los datos económicos conocidos y las previsiones realizadas por los distintos observadores nacionales e internacionales, revelan que la situación económica tiende a la estabilización; lo que permite una revisión del cuadro macroeconómico al alza, con un crecimiento del PIB de dos décimas por encima del 0,5% anterior pronosticado este verano y que podría alcanzar un 0,7% en 2014, a pesar de que se mantenga la caída del PIB en el 1,3% en 2013. Quizá por todo esto, podríamos hablar de que estos presupuestos, son el anticipo de un pequeño repunte y de la esperanza real de la recuperación, tal y como ha manifestado el Ministro de Economía. En todo caso se trataría de un crecimiento leve, lo cual es una buena noticia después de seis trimestres seguidos con tasas negativas del PIB.

No obstante, con este crecimiento tan reducido, podemos adelantar que será difícil que el ciudadano medio vaya a notar grandes cambios en su situación económica personal y que las familias van a seguir haciendo sacrificios de austeridad. Pero quizás puedan tener un esperanzador e importante efecto psicológico de optimismo, que contribuya a contrarrestar en alguna medida el pesimismo que hoy invade el ánimo de una gran parte de nuestra sociedad. Por ello, ¿serán los presupuestos del 2014 los de un cambio de senda o punto de inflexión? ¡Ojalá sea así, por el bien de todos! En definitiva, debemos entender, que en la situación en la que nos encontramos, no es una tarea fácil plantear los Presupuestos de 2014, como lo demuestra la liquidación del presupuesto del ejercicio actual, con un margen disponible muy estrecho, en el que cualquier desviación, pueda poner en peligro la estabilidad económica, que poco a poco estamos logrando con las reformas.

Valentí Pich es Presidente del Consejo General de Economistas

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