Varias compañías clásicas pasan por problemas financieros
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Productos de Panrico

Empresas emblemáticas tocadas por la crisis

Productos clásicos de nuestra infancia, empresas con décadas de historia, marcas emblemáticas... La crisis no respeta a nada ni a nadie y la tempestad económica que comenzó hace un lustro se ha llevado a su paso a todo tipo de compañías. Entre julio de 2007 y julio de 2013, última cifra conocida, han echado el cierre 238.891 empresas, según datos del Ministerio de Empleo. Dentro de ese grupo se encuentran varias compañías emblemáticas que han desaparecido o atraviesan por enormes dificultades que ponen en serio riesgo su continuidad. El sector de la alimentación aporta varios representantes simbólicos a la lista de empresas afectadas por la debilidad económica de los últimos años. Pescanova, Clesa y Panrico son solo los tres casos más recientes de empresas históricas muy reconocidas por el público que pasan por un proceso de decadencia que amenaza a cientos de puestos de trabajo e incluso a la propia supervivencia de las compañías.

Las dificultades de Pescanova llevan varias semanas protagonizando todo un serial. La empresa gallega se encuentra en situación concursal con más de 3.600 millones de euros de deuda y un agujero patrimonial de 1.667 millones. Es el mayor concurso de acreedores de una empresa española, si se excluyen a las inmobiliarias. La Justicia suspendió las facultades del consejo y nombró como administrador a la consultora Deloitte, que cree que la empresa es “viable”. Tras su última junta de accionistas, Juan Manuel Urgoiti está al frente de la compañía. Urgoiti ha pedido recientemente ayuda a la plantilla de Pescanova para poder superar esta etapa “extremadamente compleja”.

Tras dos años y medio en concurso de acreedores, esta semana el juez ha dado el visto bueno al plan de liquidación de otra emblemática empresa gallega de alimentación, Clesa. La firma de productos lácteos, propiedad de la familia Ruiz-Mateos, entró en situación concursal a finales de mayo de 2011 con un pasivo de 1.112,36 millones de euros. El juez apartó a la familia Ruiz-Mateos de la gestión al entender que había tomado decisiones empresariales "perjudiciales" para el patrimonio de la compañía. En julio del año pasado, la fábrica de Clesa en Caldas (Pontevedra) reanudó su actividad con 30 trabajadores (un 20% de la plantilla inicial).

Con serios problemas se encuentra también Panrico. La empresa contempla en su plan de viabilidad el despido de 1.914 trabajadores hasta el año 2015 y una reducción salarial de entre el 35% y 45% para el resto de la plantilla. Los 4.000 trabajadores de la empresa productora de alimentos como los Bollycaos o los Donuts han visto suspendida su nómina de manera temporal, porque la empresa ha optado por dar prioridad al pago de proveedores. La producción de otro clásico dulce, los Huesitos, estuvo a punto de abandonar España hace unos meses. La multinacional estadounidense que los producía, Mondelez International, anunció en abril el cierre de su planta en Ateca (Zaragoza), con una plantilla de 107 empleados, para trasladar la producción a Polonia. Finalmente, Chocolates Valor compró a la compañía estadounidense esta unidad productiva y dos de sus marcas de barritas dulces, los Huesitos y Tokke.

La empresa de sanitarios Roca, fundada en 1917, pasa por un momento delicado. La compañía cerró sus fábricas de Alcalá de Henares (Madrid) y Alcalá de Guadaíra (Sevilla), mientras que Cerámicas del Foix, filial de la compañía, planea un ERE que dejaría en la calle a 125 trabajadores (un 76,6% del total) de la planta de Santa Margarida i els Monjos (Barcelona). Roca ha ofrecido prejubilaciones, indemnizaciones pactadas y recolocaciones en otras plantas a sus empleados afectados para reducir el impacto de los cierres.

Dos últimos casos dispares de la desaparición de marcas emblemáticas son la clásica firma de motos Derbi, que cerró hace unos meses su última planta de producción en España, situada en Martorell, y Alta Films, reconocida distribuidora de cine que anunció en mayo el despido de 26 trabajadores y el cierre de la mayoría de sus salas. Un referente del cine de autor en España que no ha logrado sobrevivir a la crisis económica y a las dificultades propias de este sector. Otro ejemplo de lo que el viento (de la crisis) se llevó.

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