Editorial

La fina línea que separa recesión de crecimiento

Hemos dejado la recesión, pero seguimos inmersos en la crisis. Esa es la frase por todos aceptada que define el punto en el que está ahora la economía española. Tras nueve trimestres de contracción de la actividad económica, este tercero de 2013 podría haberla abandonado, a juzgar por las impresiones detectadas por el servicio de estudios del Banco de España. “... la información económica disponible, todavía parcial e incompleta, sería cohertente con una estabilización, o incluso con un leve avance del producto en el periodo julio-septiembre”, dice textualmente el último informe del supervisor financiero, situando, en una primera aproximación, entre el 0% y el 0,1% el avance de la economía. La línea entre la recesión y el crecimiento es muy, muy fina, pero hay un verdadero abismo entre una cosa y la otra, y ambas tienen un efecto radicalmente diferente sobre las expectatiovas de consumidores, inversores y empresarios.

Aunque un efecto cuantitativamente positivo sobre la generación de empleo no se logra por el aparentemente gracil cambio de tendencia de la actividad, y por ello es indudable que persiste la crisis, debería producirse un lento acoplamiento del sesgo del empleo al del avance de la producción, ya que los cambios legislativos aprobados por el Gobierno en 2012 tienen que manifestarse de alguna forma. El Banco de España admite que la reforma laboral ha impulsado una importante reducción de los costes laborales, acoplando los sueldos a las condiciones de cada empresa, y que ha tenido un efecto sobre el empleo. Es de esperar que una intensificación del crecimiento en los próximos trimestres, más elevada de la que inicialmente el propio Gobierno había estimado, reactivará el empleo, que atravesará también la fina línea que separa destrucción de generación.

En este tercer trimestre del año, aún no terminado, hay más indicadores de sentimiento en zonas de optimismo que indicadores cuantitativos; pero ahí nacen precisamente las expectativas y ahí se maduran sus cambios de humor. Tanto el PMI manufacturero como de servicios publicado esta semana están en máximos de dos años en el caso de España, y aunque se ha registrado un pequeño parón muy puntual en el comercio exterior en julio, se han movilizado algunos indicadores de demanda de consumo, e incluso de actividad constructora, como el propio consumo de cemento.

Las señales financieras esta vez también corren paralelas a la corriente de la actividad y el estado de ánimo. La prima de riesgo prosigue su lento descenso, que ha llevado ya el bono a diez años muy cerca del 4%, abaratanto la financiación y dando señales de vida al crédito, y la bolsa encadena subidas continuadas, hasta niveles de hace dos maños. Vuelve, aunque lenta, la confianza. Que cada agente económico contribuya a prolongar estos movimientos garantiza que se consolide la reciperación.

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