Mercado Farmacéutico
La pastilla del VIH ya tiene genérico... en un tercio

La pastilla del VIH ya tiene genérico... en un tercio

En el pastel del mercado farmacéutico, el VIH sigue teniendo una gran importancia para los laboratorios: por descubrir mejores fármacos (e incluso una cura) y por liderar un negocio que sigue creciendo en facturación. A partir del próximo año, Atripla, el nombre comercial de una terapia antirretroviral combinada de tres fármacos, sufrirá una pérdida de patente de uno de los tres medicamentos. Se abre la interrogante de cómo se aplicará la rebaja del precio. Y aún más cuando hay un nuevo tratamiento más eficaz en los ensayos, Tivicay (dolutegravir), a la espera de aprobación. 

Actualmente, la terapia antirretroviral combina tres fármacos diferentes. Las combinaciones son varias, pero el más usado es el Atripla (de los laboratorios Gilead y BMS), que une en una pastilla tres compuestos. Así facilita el tratamiento para los pacientes, que toman una sola dosis al día en una misma píldora. Uno de estos compuestos, Sustiva (efavirenz), de BMS, va a perder la patente en 2014, por lo que un tercio de la pastilla que toman los infectados dejará de estar protegida.
¿Cómo afectará al precio? “Es algo que el Sistema Nacional de Salud tendrá que negociar. Puede ocurrir que se rompa en dos la dosis, algo peor para los pacientes, o que Sanidad llegue a un acuerdo para que baje el precio de Atripla. Eso es bueno, porque entendemos que los demás tratamientos también bajarán el precio para no perder ventas”, cree José María Miró, experto en VIH y presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc).

Junto a BMS y Gilead existen otras compañías que dominan este campo: Janssen, GSK, Merck y Abbvie. En España, este mercado hospitalario supuso en el último año (con datos de julio) 832,6 millones de euros, según IMS Health. Lo que supone un incremento del 3,7%, “mostrando una tendencia estable en crecimiento en torno al 4%”, señala Miguel Martínez, responsable de la línea de negocios de esta consultora. Para los infectados que no responden a los primeros tratamientos se utiliza Darunaviv, un fármaco llamado de segunda línea, de Janssen. El coste de la terapia está entre los 7.000 y los 12.000 euros (el más alto en segunda línea).

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En espera de aprobación se encuentra Tivicay, de los laboratorios estadounidenses Viiv, que, de momento, se ha demostrado más eficaz en el tratamiento, pero que si finalmente llega al mercado será más caro pues tendrá protección de patente. Sanidad se enfrentará entonces al dilema de usar los más baratos, donde han entrado genéricos, o el más caro pero más eficaz. “Lo lógico desde el punto de vista médico y científico sería utilizar el mejor”, apunta el doctor Miró.

Las cifras

832 millones de euros se gasta en el mercado farmacéutico de antirretrovirales, según IMS Health. Es un 3,7% más que en 2012. En el primer semestre de este año supone ya 506 millones, un 3,9% más que en el ejercicio anterior.

13,6% de las ventas en el mercado hospitalario corresponde a fármacos antirretrovirales. Oncología sigue siendo la que más peso tiene, pero le siguen estos fármacos contra el virus de inmunodeficiencia humana.

724 millones de euros corresponden a los 10 medicamentos más vendidos, que se hacen con casi todo el mercado. Entre los fármacos líderes se encuentran Atripla, Truvada, Prezista, Kivexa, Isentress, Reyataz, Kaletra e Intelence.

80% de los pacientes responde al tratamiento, asegura el especialista José María Miró, con datos del Hospital Clínic de Barcelona. El nuevo Tivicay, según fuen-tes de la empresa, eleva la cifra al 90%, sin virus detec-table a las 48 semanas.

35,3 millones de personas viven con VIH en el mundo, de los que 25 millones se encuentran en África, según OnuSida. En España están afectadas entre 120.000 y 140.000 personas, el doble que en Alemania.

2,3 millones de personas se infectan al año, número que se ha reducido desde los 3,4 millones en 2001. Alrededor de 1,6 millones de personas mueren al año por sida; de ellos, 1,2 millones en África y menos de 1.000 en España.

La realidad de la patología del sida para los pacientes es que ya se ha cronificado y ha dejado de ser mortal. Las personas que se infectan con el VIH reciben tratamiento desde casi el primer momento, lo que no solo les impide desarrollar la enfermedad, sino que reduce el virus a niveles indetectables, aunque no lo elimina. “Suprime el virus del plasma y de las secreciones genitales”, explica Miró, un gran avance, ya que estos pacientes dejan de infectar manteniendo relaciones sexuales.

Una de las conclusiones más llamativas del informe de OnuSida sobre la situación de la enfermedad, presentado la semana pasada, era que el número de nuevas infecciones se reduce cada año en parte por la efectividad de los antirretrovirales. “Aunque alguien en tratamiento no utilice el preservativo no transmite el virus”, confirma Miró.

Por eso, esta sociedad médica, con estudios de coste-efectividad, señala que no tiene sentido haber quitado el acceso a los antirretrovirales de forma gratuita a entre 1.800 y 7.000 personas extranjeras en España, a las que se le ha retirado la tarjeta sanitaria. “Si no están en tratamiento seguirán infectando y serán hospitalizadas con la enfermedad. A la larga, es más gasto”, asegura Miró.

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