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La FED atrapada en su propia trampa

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto sacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada."

“La rebelión de Atlas” de Ayn Rand (Seudónimo de Alissa Zinovievna Rosenbaum)

La FED anunció ayer que mantendrá su programa de compras de activos de 85.000 Mill.$/mes, hasta que haya más "evidencias" de que la situación de la economía ha mejorado, sorprendiendo de esta manera al mercado, que esperaban (aunque solo fuera de manera testimonial) una reducción de los estímulos.

La falta de una recuperación auto sostenida (después de 5 años de desaguisado monetario), la fuerte subida de la rentabilidad del bono a 10 años desde junio [1] (que amenazaba por descarrilar la "recuperación" del sector inmobiliario) y sobretodo el necesario ajuste fiscal que tendrá que salir de la negociación (muy complicada dada la parálisis política americana) del nuevo límite de la deuda, han llevado al FOMC a preferir esperar a que haya "más evidencias de que este progreso es sostenido" antes de iniciar el ajuste en el ritmo de sus compras de deuda.

Bernanke, sin atreverse todavía a poner fecha a la retirada de los estímulos indicó que "podría darse más adelante" durante el año y ha advertido de que no se puede permitir (?) que las expectativas del mercado dicten las acciones de esa institución.

Por último reconoce que en Junio "hemos [FED] sido demasiado optimistas...". Por ello han rebajado las previsiones de crecimiento del PIB tanto para 2013 como para 2014. El crecimiento del PIB se situará en el 2013 entre el 2,0-2,3% (2,3-2,6% en junio) y entre el 2,9-3,1% para el 2014 (3,0-3,5% en junio). Para el 2015 espera un incremento entre el 3,0-3,5% (2,9-3,6% de junio). La inflación concluirá este año entre el 1,1-1,2% (0,8-1,2% en junio) y en el 2014 entre el 1,3-1,8% (1,4-2,0% en junio).

Lo más extraño viene a la hora de estimar la evolución del mercado laboral. Ello evidencia que la FED no tiene la más mínima intención de reconocer sus deficiencias a la hora de analizar la salud del mismo: mejora levemente sus expectativas de la actualmente inoperante tasa de paro. Para el 2013 espera que la tasa de paro se sitúe entre el 7,1-7,3% (7,2-7,3% en junio) y en 2014 entre el 6,4-6,8% (6,5-6,8% en junio). Ignora con ello, que los niveles actuales de tasa de paro se deben más a una caída de la tasa de actividad que a una creación efectiva de empleo. Incluso llega a asegurar lo contrario en la rueda de prensa.

Como se ve el gráfico adjunto, el estancamiento de la población activa (línea roja continua) desde el inicio de la crisis ha permitido una caída de la tasa de paro (línea azul continua). En caso de que la población activa hubiera aumentado al ritmo, ya de por sí, poco ambicioso [2] de crecer ligeramente por debajo de la población total (línea negra continua) la tasa de paro alternativa (línea azul discontinua) apenas hubiera mejorado, estaría entre el 11-12% y en agosto habría subido en vez de descender un décima.

Ello crea un problema: en caso de mejorar la situación del mercado laboral, el aumento consiguiente de la tasa de actividad (el mejor indicador actual de su verdadera salud) llevará irremediablemente a la confluencia de las dos tasa de paro (la alternativa y la oficial) a su nivel "real" que en esos momentos podría estar ente el 8-9%, lejos de las sobre-optimistas estimaciones de la FED. Ello rompe por su base el supuesto plan de salida del QE infinito (o “tapering” gradual) y de la política de tipos extremadamente bajos, consistente en la suposición de que se alcanzará una tasa de paro del 6,5% a lo largo del 2014 o en 2015.

En definitiva, no podemos creernos las previsiones de la FED y, por lo tanto, no podemos creernos su "plan" de salida pues éste no existe más que en su imaginación y en la de aquellos que todavía, inocentemente, confían en ella. El objetivo real de los QE’s no es el de reducir el nivel de desempleo ni apuntalar la recuperación económica sino mantener el espejismo de que el sector financiero salió indemne de la crisis del 2008.

Pero la autoridad monetaria americana ha perdido el control de la situación hace ya bastantes meses. Ayer nos dimos cuenta de que ya ni controla su propia realidad virtual. La alegría de las bolsas de ayer (saludaron con fuertes alzas el nuevo "chute" de droga monetaria) acabará, como nos advierte Ayn Rand, tornándose irremediablemente en pesadilla.

(1) tras el anuncio de Bernanke más fiable de "tapering"

(2) antes de la crisis la población activa crecía por encima de la población total,

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