Tribuna

Europa, a unos pasos de EE UU en ‘cloud’

Hace un par de años, los servicios cloud alcanzaron 28.000 millones de dólares –según los datos de IDC– y de esa cifra, sólo el 25% del total correspondía a Europa. El resto, se repartía entre otras zonas del mundo, destacando Norteamérica con un 62%. ¿Qué es lo que hace que estas diferencias –que se van reduciendo poco a poco– sean tan considerables? Aspectos culturales, legales –más restrictivos en Europa–, el apoyo gubernamental (en Estados Unidos el gobierno Obama ha gastado 724 millones de dólares solo en 2012 en el modelo cloud) y una heterogeneidad importante entre los estados miembros de la UE son claves para entender esta distancia en la adopción de la nube.

Siempre han existido diferencias entre Europa y los Estados Unidos, empezando por las culturales (lenguas distintas, sentido del humor diferente, otros deportes de masas o concepción del cine) que hacen que estemos ante públicos heterogéneos y formas de entender la vida variadas. Si pensamos en el modelo cloud, parece que esta tecnología ha sido universal, sin embargo, ha crecido y se ha desarrollado a un ritmo más lento en Europa.

Los servicios cloud en EE UU han crecido de forma constante desde sus inicios, debido a la escalabilidad, flexibilidad y relación coste eficacia que proporcionan. Los proveedores de servicios norteamericanos han lanzado al mercado una amplia variedad de entornos cloud adaptables, lo que ha abierto posibilidades a las empresas de cualquier tamaño, sector o necesidad que perciben este nuevo concepto tecnológico como parte de su negocio. Los directivos TI en este país están dedicados al cloud, lo que ha elevado la tasa de crecimiento por encima del 24% en las ventas cloud desde 2010. Los ratios de adopción de este modelo crecen cuatro veces más rápido que el gasto en tecnología en general.

A este empeño por parte de los directivos, se añade que las empresas de capital riesgo están decididas también a invertir millones de dólares en compañías que basan su oferta en servicios cloud. Si a esto se suma el apoyo gubernamental, con importantes iniciativas en Big Data y cloud para descubrimientos científicos, investigación biomédica, medio ambiente, educación o seguridad nacional, el crecimiento está garantizado.

Además de no contar con estas fuentes de financiación tan importantes, Europa no se puede considerar un territorio homogéneo, puesto que cada país tiene aspectos legales diferenciados. En cualquier caso, para dar una visión general se podría decir que una de las principales razones es el laberinto de reglamentos y estándares que rodean la privacidad y el intercambio de datos. El gobierno europeo ha comenzado hace muy poco a establecer líneas maestras apropiadas para hacer que el cloud sea exitoso en nuestros mercados. Sin embargo, esta tardanza para Gartner hará que en Europa le llevará dos años ponerse al día con la oferta cloud en relación con Estados Unidos. Un objetivo clave es establecer una oferta de nube pública en Europa que impulsaría el PIB europeo en 600 billones de euros entre 2015 y 2020, algo a destacar ante la crisis en la que está sumida.

Volviendo a las restricciones, en Europa la denominada US Patriot Act, que reduce las limitaciones asociadas a la recopilación de datos por parte del gobierno estadounidense ha creado preocupación en Europa en lo que se refiere a control de la información. Y ha generado dudas entre las empresas europeas cuando se plantean migrar sus datos a la nube, ya que no suele ser posible garantizar por parte de los proveedores cloud que la información está alojada fuera de los Estados Unidos, de hecho, pocos son trasparentes.

A esto se suma que hay países como España, Francia y Alemania muy severos sobre la información procesada en la nube, requiriendo al proveedor cloud que sepa dónde está alojada la información en cualquier momento. Esto suele dificultar el desarrollo del cloud, sobre todo cuando hay que pensar en la multitud de compañías internacionales que realizan sus negocios fuera de sus fronteras.

Como vemos, Europa y Estado Unidos tienen marcadas diferencias que repercuten en la penetración de los servicios cloud. Se podría decir que nuestro continente tiene un gran potencial para el modelo cloud, pero es fundamental incrementar la inversión en compañías cloud y el apoyo gubernamental, a nivel estatal y europeo, de modo que los servicios cloud sean percibidos como catalizadores del negocio y no como barreras.

 

Robert Assink es director general de Interxion España

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