Secretos de despacho
Montserrat Aguer en su despacho de Figueras.
Montserrat Aguer en su despacho de Figueras.

Discreción y orden dentro del surrealismo daliniano

Montserrat Aguer dirige el Centro Artístico del Museo Dalí de Figueras, con un millón de visitas al año

Fue asistente del artista. “Le leía textos, le llevaba sus cosas y ahí fue cuando empecé a estudiar su obra"

Forma parte desde hace más de 27 años del exagerado e imaginativo mundo daliniano, por el que siente una extrema fascinación. Sin embargo, Montserrat Aguer, nacida en Figueras (Gerona) hace 49 años, licenciada en Filología Catalana y directora del Centro de Estudios Dalinianos de la Fundación Gala-Salvador Dalí de Figueras, es discreta y sobria. Y le gusta permanecer en un segundo plano. Ha sido una de las comisarias de la exposición Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas, clausurada esta semana en el Museo Reina Sofía de Madrid, y que desde el mes de abril recibió a un total de 732.339 asistentes.

La muestra, con 200 obras (pinturas, esculturas, dibujos, escritos...) cedidas por particulares y pinacotecas de todo el mundo, como el MoMA de Nueva York, el Philadelphia Museum of Art, la Tate Modern de Londres y los Musées Royaux des Beaux-Arts de Bélgica, se estrenó en el Centro Pompidou de París en noviembre de 2012, y es considerada la exposición temporal del año y la más visitada en España. “Han sido cinco años de trabajo y al final ha resultado ser un éxito. Ha tenido una gran acogida, tanto por el público nacional como extranjero, y ha despertado el interés de los jóvenes. Dalí es un artista que conecta muy bien con la juventud por su rebeldía, porque se anticipó a su tiempo y por su provocación”, asegura, satisfecha también con otro dato: la duración media de cada visita fue de dos horas.

Montserrat Aguer conoció a Salvador Dalí cuando, por indicación del director del Teatro-Museo Dalí, Antonio Pitxot, le encomendaron la tarea de ser su asistente, “le leía textos, le llevaba sus cosas y ahí fue cuando empecé a estudiar su obra, a conocer al artista, y aunque era mayor, podías intuir al genio”. Ysi algo le sorprendió fue su “mirada inteligente, profunda, tenías la sensación de estar cerca de alguien muy especial, absolutamente extraordinario”.

El despacho de Aguer, donde se cuecen el I+D y los proyectos artísticos del centro, tiene amplios ventanales desde donde observa el Teatro-Museo Dalí, el mayor centro surrealista del mundo que ocupa el edificio del antiguo Teatro Municipal de Figueras y que fue destruido al final de la Guerra Civil. Dalí levantó ahí su pinacoteca.

La estancia está al lado de las habitaciones que ocupaba el artista. Desde allí, esta ejecutiva, patrona también del Museo Reina Sofía de Madrid, ve pasar además a los visitantes (más de un millón al año), “y eso me encanta”.

La decoración del espacio la define como sobria y funcional, con apenas aderezos, salvo una colección de libros de arte, ensayo... “Y las Obras Completas de Dalí, que editó Destino con motivo de su centenario, y que tengo siempre presente”. Otro volumen de referencia, también lo era para el pintor ampurdanés, es el Tratado de Pintura de Leonardo da Vinci. “Le interesaba mucho y es muy útil para entender determinados conceptos”.

Montserrat Aguer no concibe el trabajo sin el equipo de profesionales, más de un centenar, cifra que se duplica en temporada estival, que trabaja en la institución. Asegura que acostumbra a delegar pero la mirada final de cualquier proyecto siempre es suya, “aunque sea a las 12 de la noche”. Confiesa que en su trabajo no hay horario, sobre todo cuando la agenda la marcan las relaciones internacionales. “No calculo las horas, unos días trabajo 8 horas y otros 14, aunque soy muy de mañanas, sobre todo si necesito mucha concentración para escribir”. En su día a día, y en su trayectoria profesional, además del pintor, hay dos personas de las que sigue aprendiendo dentro de la Fundación Gala-Salvador Dalí. Una es el presidente de la institución, Ramón Boixados, al que define como un gran líder “por su mente preclara y su visión de futuro”. El otro es Antonio Pitxot, el director del Teatro-Museo Dalí, “quien me ha transmitido el pensamiento de Dalí y me ha enseñado a acercarme a una obra de arte”.

En cartera tiene varios proyectos internacionales, entre ellos, en Japón. “Tenemos mucho trabajo por hacer, muchas investigaciones, publicaciones, es un working progress. Hemos comprado cartas manuscritas, ese es un tema pendiente. Con Dalí no se acaba nunca”, asegura.

Nada se entiende sin Gala

Discreción y orden dentro del surrealismo daliniano

A la hora de elegir un objeto significativo que le acompaña en su despacho, Montserrat Aguer no lo duda: además de los libros, una colección de fotografías de Dalí con Gala, su esposa. “Me gustan porque aunque él ya era conocido mucho antes, cuando se conocen y se encuentran comienza la expansión de Dalí”.

Reconoce que le gusta tener cierto desorden en su mesa de trabajo, aunque advierte que su mente está en perfecto orden. Ysi tuviera que quedarse con una obra del artista tampoco titubea: “Con todo el teatro-museo, donde está toda su creación y su pensamiento”. Por todo ello se considera una profesional afortunada, con un trabajo nada monótono, salpicado de innumerables viajes, “que te abren la mente”.
Entre sus aficiones, la lectura (es fan de Paul Auster), sobre todo de novela negra;el cine (desde Woody Allen a Cesc Gay), y recomienda las dos últimas películas que ha visto, Tú y yo, de Bertolucci, y El último concierto. “Me encanta bañarme en el mar y la buena gastronomía de mi tierra”.

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