Editorial

Revolución en el mapa tecnológico

La revolución es ya un estado permanente en el sector tecnológico. Y más en el ámbito de las telecomunicaciones. Pocas horas después de cerrarse el acuerdo Vodafone-Verizon, por el que la británica le ha vendido al grupo estadounidense su 45% en la filial conjunta de móviles por casi 100.000 millones de euros, en la tercera mayor operación de la historia, se produce otro trascendental movimiento, que conmueve las raíces del sector. La histórica Nokia, pionera en la fabricación de terminales móviles pero que no supo ver a tiempo el despegue imparable de los smartphones, abandona este negocio, del que vende todos sus activos a Microsoft, otro gigante en busca de estrategia definida. Este desembarca de lleno ahora en el complejo mercado de la telefonía móvil con los medios –y las patentes, en principio por 10 años– del que era su principal aliado en el desarrollo del ecosistema Windows Phone. Un paso que, salvando distancias, replica a la apuesta de Google cuando hace un par de años compró Motorola, y que no es sino una respuesta retrasada a aquel.

Vodafone, tras pagar un gigantesco dividendo a sus accionistas, cuenta con fondos frescos para hacer compras. Pero todo el sector está expectante, sea en posición vendedora, compradora o ambas. Se está dibujando un nuevo mapa en el que, una vez más, EE UU lleva la iniciativa.

Normas