Las nuevas formas de movilidad y consumo limitan su relevancia
Un Ferrari F4.
Un Ferrari F4.

Cuando presumir de coche ya no dice nada

El sector del automóvil, como cualquier otro ámbito comercial o industrial, no ha tenido otro remedio que adaptarse a los cambios que ha traído consigo la crisis. Desde la caída de volúmenes de venta y producción, al tipo de vehículo que el consumidor demanda y a la vez descarta. Porque, si hace una década era común comprarse un buen coche por el mero hecho de tenerlo, hoy en día solo acuden al concesionario quienes realmente necesitan uno. Y a veces, ni siquiera.

Según un estudio de Allianz, el automóvil está perdiendo importancia como símbolo de posición social. El cada vez mayor precio de los carburantes, lo incómodo del tráfico en las horas punta y, cómo no, el precio, pesan a la hora de decidirse por otras alternativas más asequibles, ya sea a la hora de comprar un vehículo o en el momento de decidir qué medio de transporte usar y cómo hacerlo para satisfacer las necesidades de movilidad.

El carsharing aparece como una de las más incipientes. El alquiler de coche por cortos periodos de tiempo ha doblado su número de usuarios en EEUU en los tres últimos años, superando los 700.000. Se espera que en Europa se llegue a los 5,5 millones para el año 2016, según indica el propio estudio de Allianz. La caída de ventas de automóviles en Europa en los últimos cuatro años demuestra, según la aseguradora, que cada vez más gente en el mundo occidental toma la decisión de no tener un coche en propiedad, ya que servicios como el propio carsharing hacen más fácil el acceso a uno en caso de necesidad puntual.

Una tendencia opuesta a la de los países emergentes, que ganan en poder adquisitivo y en volumen de clase media y provocan una demanda cada vez mayor de automóviles. Y en países como China, los Audi, BMW y Mercedes sí son objeto de deseo y prueba de posición social, también por unos precios ajustados que, por otra parte, investigan las autoridades de competencia chinas.

De vuelta a Europa, las cuestiones medioambientales también juegan un papel destacado en esta relativización del automóvil. La UniónEuropea obligará a partir de 2020 a que los coches de nueva fabricación no puedan emitir más de 95 gramos de CO2 por kilómetro. Además, las grandes ciudades del continente tienen ambiciosos planes para reducir la contaminación: Múnich, casa de BMW y Audi, fijó un objetivo de reducción de emisiones del 50% entre 1990 y 2030, y Londres, para el mismo periodo, del 60%. Además, Europa ya se plantea un objetivo de emisiones a partir del año 2025 de entre 68 y 78 gramos de CO2 por kilómetro, casi la mitad que la media actual.

Automóviles diferentes

Todo ello conducirá a unos automóviles menos contaminantes, cuando no eléctricos, si la UE consigue cumplir los objetivos fijados para la implantación de la estructura necesaria para estos vehículos. Pero no hace falta esperar hasta el año 2020 para apreciar ese cambio de tendencia. Los coches más caros, generalmente los más contaminantes, y los que más identifican a sus dueños con una cierta posición social, no están de moda.

Desde enero a julio, los segmentos deportivos y de lujo han reducido un 30% sus ventas. Los todoterrenos grandes y de lujo, también, mientras que las grandes berlinas ejecutivas retroceden en torno al 20% Por ejemplo, el BMWX6, un todocamino cupé, ha vendido un 20% menos, el Audi Q7, el coche más grande de la marca, un 40% menos, o el Mercedes Clase S, su berlina ejecutiva, un 60% de caída. Marcas dirigidas únicamente a clientes premium como Infiniti o Lexus han vendido un 47% y un 20% menos, respectivamente.

Quien tiene necesidad de comprar y un presupuesto limitado ya no adquiere un coche caro. Parece lógico, aunque hace no muchos años ni la falta de necesidad ni el presupuesto eran impedimentos para hacerlo. Por ello, los fabricantes también han tenido que adaptar su oferta a la baja. Ejemplos de ello: el Audi A1, el BMWSerie 1, el nuevo Mercedes Clase A o los futuros Audi A3 Sedán y su futuro competidor de BMW. Versiones berlina para coches compactos, que son más baratos y ofrecen parecidas soluciones que modelos el doble de caros. En definitiva: supervivencia.

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