Empleo y formación
Emprender, ¿solución o quimera para los parados?

Emprender, ¿solución o quimera para los parados?

El emprendedor medio: un joven de entre 24 y 34 años con estudios universitarios

Las franquicias ganan terreno por desarrollar un modelo de negocio contrastado

Fomentar el espíritu emprendedor y facilitar los trámites necesarios para montar un negocio es la razón de ser de la nueva Ley de Emprendedores, aprobada por el Gobierno en el mes de julio. El Ejecutivo considera esencial estimular la creación de empresas para salir de la crisis. Como si hicieran caso de ese mensaje, las dificultades que encuentran muchos parados para recolocarse en el mercado hacen que emprender se vea hoy con muy buenos ojos.

Según un reciente estudio de la agencia de recursos humanos Randstad, el 62% de los españoles en situación de desempleo estaría dispuesto a emprender. En la mitad de los casos, de acuerdo con los datos que maneja el informe, quienes apuestan por el autoempleo afirman que desarrollarían su negocio en el mismo sector en el que tienen experiencia, mientras que un 32% probaría suerte en otro ámbito.

Apenas existen diferencias marcadas por el nivel formativo, pero sí de género: los hombres se muestran ligeramente más propensos a lanzarse a la aventura que las mujeres (65% frente a 63%).

El empleado español, el más pesimista

Las dificultades que entraña la crisis económica hacen que los trabajadores españoles de más de 45 años, que conforman el 40,7% del total de población asalariada del país, sean los más pesimistas de toda Europa.

Así se refleja en un estudio de Randstad, que también destaca que las expectativas de los mayores de 45 años ocupados de encontrar otro empleo son las más bajas del Viejo Continente: solo un 24% de los consultados se muestra optimista al respecto, en claro contraste con los británicos (en las islas el 59% confía en sus posibilidades). Italia, Grecia y Países Bajos siguen a España en el ranking de pesimismo en cuanto a posibilidades de promoción en el mundo laboral.

La confianza en mantener el trabajo, que ha descendido 11 puntos porcentuales en los últimos 12 meses (se sitúa en el 67%) o la satisfacción con su situación laboral son otros de los factores que se han tenido en cuenta a la hora de elaborar el estudio. Todos ellos se ven influidos por el entorno económico y las cifras del paro de cada país, cosa que explica lo mal parada que queda España.

"La percepción laboral de los profesionales conlleva un descenso en la búsqueda activa de empleo por parte de los ocupados de la mencionada franja de edad", señala el informe. "En la actualidad, el porcentaje de este tipo de búsqueda se sitúa en el 7%, un 4% menos que en el mismo periodo analizado en 2012", lee el estudio.

Hay que tener en cuenta que los profesionales con 45 años o más suelen gozar de estabilidad laboral durante este periodo de vida, por lo que es en parte normal que no busquen empleo.

Las diferencias de género son palpables en este colectivo al medir la satisfacción con su puesto de trabajo: el 76% de los hombres dice estar contento con su empleo, mientras que en el caso de las trabajadoras la proporción cae hasta el 63%.

El retrato robot del emprendedor español, de acuerdo con los datos recopilados por Randstad, sería un joven de entre 25 y 34 años con estudios universitarios. En cuanto a las trabas de las que más se quejan quienes lo intentan figura, en primer lugar, la escasez de crédito, seguida de las altas tasas de autónomos (en comparación con otros países europeos) y las pocas facilidades que pone la maquinaria burocrática.

Aunque establecerse por su cuenta puede ser una buena solución de vida, conviene andar siempre con pies de plomo. "Se está frivolizando con el tema del emprendurismo porque no todo el mundo vale para ello. No todos aguantan la presión de no vender, no cobrar o no tener dinero para pagar a los proveedores", opina Soraya Mayo, secretaria general de la Asociación de Trabajadores Autónomos, ATA. Así lo expresó este verano en una conferencia en la Universidad Complutense, donde también indicó que las empresas pequeñas, al estar más especializadas en un sector determinado, "son la mejor escuela para aprender un oficio".

En España se dan de alta todos los días 2.008 autónomos, habíendose inscrito en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) durante los siete primeros meses del año más de 420.000 personas, según datos de la Seguridad Social.

"Entre 2008 y 2012 se han destruido casi 1,9 millones de empresas en España, más del 99,5% de ellas con menos de 20 asalariados. (...) El número de empresarios de 15 a 39 años ha registrado una caída de más del 30% desde 2007 a 2012", reza el preámbulo de la Ley de Emprendedores, que básicamente agiliza trámites y reduce responsabilidad patrimonial a quienes monten un negocio.

Franquicias, una opción en auge

En 2012, último año del que hay datos, la inversión media para abrir un establecimiento franquiciado fue de 68.695 euros, según la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Eso y el hecho de participar en un modelo de negocio ya contrastado anima a muchos emprendedores a apostar por las franquicias. En 2012 abrieron 59.758 establecimientos de este tipo, un 2,5% más que en el año anterior. Y las previsiones apuntan a que la tendencia se repetirá est año.

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