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Bilbao, siempre grande

Bilbao, siempre grande

A pesar de su origen reciente, la fiesta de Bilbao es una de las más visitadas de Euskadi

Es recomendable un paseo por Las siete calles, con parada en la Plaza Nueva

Comunidad de Madrid

El viernes 17 de agosto comienzan las fiestas de Bilbao, su Semana Grande. Durante nueve días, la fiesta está en las calles de esta atractiva ciudad, que cuenta con apetecibles reclamos culturales, como el Museo Guggenheim, el Museo de Bellas Artes, el irreverente espacio de la Alhóndiga, las divertidas entradas de metro diseñadas por Norman Foster, gastronómicos como el recién triestrellado Azurmendi, de Eneko Atxa, o Nerua, en el imponente edificio del arquitecto Frank Gehry.

 El origen de las fiestas de Bilbao es reciente. En 1978 varias asociaciones bilbaínas decidieron organizar un concurso de ideas para la creación de una Semana Grande en Bilbao, ya que hasta la fecha los veranos en la villa acogían apenas unos cuantos eventos dispersos que tenían poca relevancia entre los ciudadanos. De esta manera nació la Aste Nagusia de Bilbao, que tras más de tres décadas se ha convertido en una de las fiestas más populares y visitadas de Euskadi. Los festejos comenzarán este año el día 17 de agosto y se prolongarán hasta el día 25. Tras el mítico chupinazo y lectura del pregón, la peculiar Marijaia, símbolo de las fiestas, se asomará al balcón del Teatro Arriaga para dar comienzo a las celebraciones. El último día de las fiestas este personaje volverá a acaparar todo el protagonismo, esta vez porque será quemado en la plaza del mismo teatro ante cientos de espectadores, marcando así el final de las fiestas.

La plaza Arriaga acogerá en horario de mediodía (13.30 horas) y noche (21.30 horas) obras de teatro para el público adulto. Las infantiles, con una sesión de tarde diaria, se celebrará en la plaza del Gas. Las actuaciones serán gratuitas. Habrá más de 300 actividades para festejar y aptas para todos los públicos.

Pero Bilbao ofrece mucho más. El Arriaga estrena el día 15 la obra Campanas de boda, de La Cubana. También es recomendable un paseo por Las siete calles, que es como se conoce popularmente al casco antiguo de la ciudad, donde es imprescindible visitar la Plaza Nueva y parar allí a tomar un vino y un pincho en Víctor Montes, uno de los bares más emblemáticos de la urbe.

Muy cerca está el mercado de La Ribera, una de las mayores plazas cubiertas de Europa, con 10.000 metros cuadrados de superficie. Ir de pinchos es obligado, como lo es ir a tomar un champiñón a la plancha o lo que se ofrezca a Mugi, en la concurrida calle del Licenciado Poza. O uno de los mejores sándwiches (los bilbaínos dicen que es el mejor del mundo) en el bar Eme.

Reconforta visitar el parque de Doña Casilda, el pulmón de la ciudad, donde se puede practicar jogging, recorrer las tiendas de la Gran Vía y admirar sus señoriales edificios, o sentarse en la coqueta plaza de los Jardines de Albia, donde los lugareños frecuentan el famoso café de Iruña. Y nadie se puede ir sin cruzar al otro lado del río e ir desde el ayuntamiento hasta el edificio de la Universidad de Deusto.

Guía para el viajero

Bilbao, siempre grande

Dónde dormir. El hotel Barceló Bilbao Nervión, en la orilla de enfrente al Museo Guggenheim, acaba de ser renovado. Durante el mes de agosto tiene la oferta city summer: habitación doble (solo alojamiento) por 75 euros por noche. Wifi y aparcamiento gratuito y también la estancia de un niño hasta 12 años si comparte la habitación. Teléfono: 944 454 700.  Otra opción es el coqueto Hotel Miró. Tel. 946 61 18 80. 

Dónde comer. Inabarcable la oferta culinaria. Nerua es una opción de alta cocina en el Museo Guggenheim, con una Michelin. De corte clásico es Zárate, donde destacan los pescados. O Markina, una tasca con excelente materia prima.

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