La Generalitat se compromete a recortar 2.500 millones
El consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell.
El consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell. EFE

Cataluña se arriesga a sanciones si omite el nuevo objetivo de déficit

Mas-Colell rebaja el tono y señala la necesidad de cumplir la cifra impuesta por Hacienda

La Ley de Estabilidad Presupuestaria obliga a adoptar medidas adicionales para rebajar los números rojos

La Generalitat de Cataluña ha rechazado de forma rotunda el objetivo de déficit del 1,58% impuesto por Hacienda, sin embargo, deberá acometer medidas evitar sanciones y, en última instancia, una posible intervención. "Nuestra intención es que en 2014 se acaben los recortes en relación a 2013. Esto no quiere decir que se acaben los recortes hoy. Nos quedan cinco meses y tenemos que cuadrar los números con el 1,58%”. Las palabras del consejero de Economía catalán, Andreu Mas-Colell, indican que la Generalitat de Cataluña acepta que deberá adoptar medidas para adecuarse a la nueva senda fiscal. En caso contrario, se arriesga a que Hacienda, en virtud de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, aplique medidas coercitivas contra la Generalitat que incluyen desde sanciones económicas hasta, en última –e improbable instancia– la intervención.

En el Ministerio de Hacienda prefieren no plantearse este escenario en el contexto actual de fuertes tensiones políticas entre el Gobierno central y la Generalitat catalana, que mantiene su apuesta independentista. El presidente Artur Mas aseguró el pasado martes que su Ejecutivo no puede acometer recortes adicionales. “Hemos tocado hueso”, indicó. El presidente catalán, que esperaba que el objetivo de déficit fuera del 1,8% del PIB, ya avanzó la presentación de un recurso contencioso-administrativo ante el umbral fijado por el Ministerio de Hacienda. Sin abandonar el tono de indignación, Mas-Colell se mostró más pragmático ayer al indicar que el Ejecutivo catalán deberá marcarse el objetivo de rebajar el déficit al 1,58% marcado por Hacienda. Cuestión distinta es que lo consiga. Hoy por hoy, resulta improbable que Cataluña rebaje sus números rojos en la magnitud que exige Moncloa.

En cualquier caso, la Generalitat está obligada a adoptar medidas para acercarse al límite fijado por Hacienda y Mas-Colell señaló que los ajustes ascenderán a 2.500 millones de euros. Entre otras medidas, el Gobierno catalán ya ha anunciado la eliminación de una paga extra a los funcionarios. 
Y también ha confirmado que no aprobará un presupuesto para este ejercicio después de prorrogar las cuentas de 2012. Sin embargo, ello no impide que el Ejecutivo catalán adopte nuevas medidas que supongan un aumento de los impuestos o una reducción del gasto público.

El consejero de Economía catalán reconoció que Hacienda aplica un riguroso control de las cuentas públicas de la Generalitat. Cataluña es una de las comunidades, junto a Andalucía, Murcia, Comunidad Valenciana y Baleares, que sobrepasaron el objetivo de déficit de 2012 y ello se traduce en sufrir un mayor control por parte de los técnicos de Montoro. 

La Comunidad de Madrid sigue protestando por los objetivos de déficit diferenciados que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy en el Consejo de Política Fiscal y Financiera celebrado la semana pasada. “La Comunidad de Madrid siempre ha cumplido con el objetivo de estabilidad presupuestaria, siempre ha sido la que mejor ha hecho los deberes y siempre ha mantenido que el objetivo de déficit debe ser común e igual para todas las comunidades”, apuntó el viceconsejero de Hacienda madrileño, José María Rotellar. Madrid deberá cerrar sus cuentas con un déficit máximo del 1%.

La dificultad de calcular el saldo estructural

La Ley de Estabilidad Presupuestaria señala que cuando finalice la recesión económica, ninguna Administración podrá registrar déficit estructural. Sin embargo, el Consejo Económico y Social (CES) alerta en su informe anual de que esta variable, que mide el desequilibrio que presentan las cuentas públicas en una situación neutral, es decir, sin recesión ni expansión económica, genera confusión. Ello es así porque su cálculo deriva de la estimación de numerosas variables. Ello implica que para un mismo período y país, existan diversos resultados de déficit estructural.

En este sentido, el CES indica que la Comisión Europea señala que el desfase estructural de este año será del 4,4% y aumentará hasta el 5,5% el siguiente. En cambio, el Ministerio de Economía rebaja las cifras al 2,6% para 2013 y al 1,7% para 2014. Se trata de una diferencia abismal. El CESseñala que para calcular ese dato, Bruselas tiene en cuenta una tasa de paro estructural mucho más alta porque, a diferencia del Gobierno, considera que la caída de la actividad económica de los últimos años tiene un importante carácter permanente. Es decir, que no se trata de un descenso meramente cíclico.

El hecho de que el déficit estructural se haya convertido en la principal variable para medir la salud de las cuentas públicas agrava las consecuencias de las diferencias en el cálculo del saldo estructural. El CES opina que el abultado desfase que Bruselas atribuye a España ofrece un menor margen para diseñar políticas económicas que “no dañen el crecimiento económico”.

El pasado mes de marzo, BBVA Research ya criticó, por excesivo, el cálculo del déficit estructural español realizado por la Comisión Europea. Para la entidad bancaria, el desfase estructural se situó en 2012 en torno al 3% y no en el 5,9% que sostiene Bruselas.

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