Obtiene plusvalías de 440 millones con las que apuntalar resultados
Sede de Bankia
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Bankia acelera la venta de cartera y ya ingresa 2.000 millones

Bruselas ya lo advirtió en noviembre del pasado año. Las entidades nacionalizadas disponen de un plazo de cinco años para devolver las ayudas del fondo de rescate europeo o, en definitiva, para que el Estado español recupere un dinero que se ha canalizado como un préstamo en favor del FROB. Y el logro de este compromiso pasa por el cumplimiento de los planes estratégicos ya apobados por la Comisión Europea, que se mostró tajante en cuanto a la celeridad en la venta de participaciones industriales, sin excepción. 

El plan de reestructuración del grupo BFA-Bankia excluía en principio su participación del 15% en Mapfre del programa de ventas. Pero, a instancias de Bruselas, ha de vender toda su cartera. Y se ha puesto manos a la obra sin dilación. La venta a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) del 20% en el capital de la tecnológica Indra, anunciada el pasado viernes, es el último capítulo de una serie de desinversiones de una cartera industrial que ya dejó de tener la consideración de estratégica y en la que todas las participadas tienen el cartel de venta.

El grupo BFA, controlado al cien por cien por el FROB, y su filial cotizada Bankia se distribuyeron las participaciones industriales dentro del reparto de activos que precedió a la salida a Bolsa de Bankia y a la creación de una entidad eminentemente bancaria, al margen de la obra social. La política de venta de participadas ha generado ya al grupo ingresos que rondan los 2.000 millones de euros, con plusvalías por 440 millones que van a contribuir a alcanzar el objetivo marcado para este año, de cosechar un beneficio neto de 800 millones de euros.

BFA- Bankia aún conserva en cartera pesos pesados como el 5,14% del capital de Iberdrola, el 14,99% de Mapfre, el 12,6% de NH Hoteles; el 18,2% de Deoleo; el 19,07% de Metrovacesa y el 27,65% de Realia. Pero ha realizado ya importantes desinversiones. La de mayor impacto hasta el momento ha sido la venta del controvertido City National Bank de Florida, por cuya compra fue a dar en prisión –abandonándola poco después- el expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa. Esta operación ha reportado a Bankia ingresos de 882,8 millones de euros y plusvalías de 180 millones, si bien esto no significa que la adquisición fuera ni mucho menos rentable para la entidad.

De hecho, el plan de reestructuración y saneamiento que sucedió a la nacionalización del grupo, en mayo del pasado año, incluyó una profunda limpieza de las participaciones industriales y fuertes dotaciones por su deterioro y pérdida de valor. Así, el ajuste a valor de mercado de las participadas tuvo un coste de 2.400 millones de euros, causantes en buena parte del agujero patrimonial que exigió una inyección de ayudas europeas por 18.000 millones de euros.

Tras el citado saneamiento, el grupo hizo tabla rasa con sus participadas, lo que permite ahora el apunte contable de plusvalías. Bankia ya apuntó en la cuenta de resultados del primer trimestre las correspondientes a la venta del 12,09% de IAG, por 167 millones de euros y tras ingresos de 675 millones.

Según explicó la entidad en su presentación de resultados del primer semestre, las plusvalías extraordinarias generadas en el segundo trimestre se han destinado a provisiones, de modo que se han realizado 284 millones de saneamientos no recurrentes. Y en el conjunto del semestre, el grupo ha ejecutado o anunciado operaciones que supondrán una generación de liquidez de más de 1.700 millones de euros. Ya en agosto, y considerando las operaciones más recientes como la venta de Indra, los ingresos por ventas ascienden a 2.000 millones de euros. Aquí se incluyen ventas de menor fuste como Finanmadrid, Mecalux o la sociedad gestora del Hotel Westin de Valencia.

Plusvalías pendientes

Las plusvalías cosechadas en City National (180 millones de euros) e Inversis (48 millones) aún no tienen un calendario fijo para su apunte en cuenta de resultados, puesto que ambas operaciones todavía están sujetas a ciertas condiciones de supervisión regulatoria y de supervisión, según explican en la entidad. Así, la contabilización de las plusvalías por la venta del banco de Florida se apuntarán en el último trimestre del año o ya el primero de 2014. No ocurrirá así con las plusvalías de Indra, que ya se computarán en las cuentas del tercer trimestre.

Esta última operación ha puesto de relieve el interés estratégico que el Estado concede a la actividad de Indra, centrada en la tecnología y con un fuerte componente militar, en contraste con el interés también estratégico con el que también se defendía en su día la presencia en el capital de Iberia, luego transformada en IAG. Por su parte, la futura desinversión en Iberdrola afronta el incierto panorama en el que está inmerso el sector en ante una nueva regulación con la que reducir el déficit de tarifa, mientras que la venta del 15% de Mapfre deberá evitar desestabilizar al que es socio indiscutible de referencia de la entidad en el negocio asegurador. Por lo que respecta a Metrovacesa y Realia, ambas pertenecen a un sector altamente endeudado y con serias dificultades para ganarse el favor de los inversores.

En cualquier caso, los ingresos extraordinarios de la venta de cartera industrial, con los que Bankia se ciñe a las exigencias de Bruselas, contribuirán a apuntalar una cuenta de resultados en la que aún es necesario destinar notables provisiones por el deterioro de la cartera crediticia, aunque el saldo de dudosos se haya reducido 514 millones en el semestre.

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