Secretos de despacho
José Ruano en su despacho.
José Ruano en su despacho.

Un internauta que liga y dirige Meetic

José Ruano trajo a España la empresa 'online' de citas en 2003

Desde hace una década, este directivo ha dado a esta firma su propio estilo

"Cuando he utilizado Meetic lo he hecho en serio. Aunque con quien contacte no se lo crea porque soy el director general”, explica José Ruano (Mancera de Abajo, Salamanca, 1964), fundador de la web de citas en España. Y es que este directivo está separado desde hace ocho años, así que ha recurrido en más de una ocasión a la búsqueda de pareja de forma online.

Ruano, licenciado en Económicas y MBA Executive por IE Business School, trabajó en empresas como Canon, Canal+, Vodafone y Terra, una empresa con la que entró en el mundo de internet. En 2003 buscó su propio proyecto y convenció al francés Marc Simoncini, creador de Meetic, de traer la página de búsqueda de pareja a España. Fue la primera filial fuera de Francia. Así que desde hace una década, este directivo ha dado a esta firma su propio estilo. Al haber trabajado en EE UU en dos etapas diferentes de su vida, en el ámbito de las productoras de televisión, asegura haberse imbuido en una forma menos rígida de trabajar que las empresas españolas. “Soy un jefe muy flexible. Solo quiero que la gente sea muy profesional. No pido más. Yo doy facilidades. No soy machacón. Dejo hacer”, explica. Su máxima: “Si estás contento en el trabajo, lo vas a hacer mejor”.

Eso le ha llevado a favorecer que los empleados, sobre todo los de atención al cliente, puedan trabajar desde casa. Incluso señala detalles como haber elegido personalmente las sillas más cómodas para los empleados, aunque fueran más caras.

Un internauta que liga y dirige Meetic

La oficina se encuentra en uno de los mejores barrios de Madrid, entre el parque del Retiro y el Hotel Ritz. La empresa ocupa un pequeño piso para 14 empleados. Al entrar, la decoración y el ambiente joven asemeja al de las empresas nativas de internet. Las paredes son de color lila, el del logo de Meetic, hay un área con pufs para descansar y una amplia cocina con barra y banquetas altas para comer o mantener reuniones más informales. Ha sido el propio Ruano quien ha querido que fuese así. De hecho, ahora quiere convertir una sala en otra área de descanso.

“No pongo problema si alguien se tiene que ir a casa. Les doy un día libre por su cumpleaños, cobran el máximo del rango salarial que permite la matriz y hay detalles como fruta por la oficina”. Todo por lograr un ambiente de trabajo agradable. Tampoco es muy exigente con la llegada y salida de la gente, porque les pide responsabilidad y trabajo por objetivos. “Yo no tengo un horario concreto. El resto tampoco. No me preocupo de eso. Aunque siempre hay gente que se aprovecha. Y entonces sí que me fastidia”, reconoce. Suele aprovechar el descanso de la comida, que hace rápido, para ir a correr al Retiro o ir al gimnasio.

En su despacho también tiene siempre manzanas para picar entre horas, porque son sanas. Su oficina está dividida en dos. Una con su escritorio junto a la ventana que da a la calle. Y separada con una mampara de cristal, una sala de reuniones. Sobre su mesa, algunos papeles (aunque asegura que suele ser muy ordenado), dos pantallas de ordenador y una rueda con tarjetas para consultar teléfonos. También una foto de cuando tenía seis años en su pequeño pueblo salmantino. “Es la única que tengo. En aquella época no se hacían muchas fotografías”. Sobre la estantería, un catálogo de la Ducati Diavel, moto que suma a su BMW C1. “Llevo 30 años en moto”, cuenta.

En la sala de reuniones hay una pizarra de papel y una pantalla para videoconferencias. En la pared, junto a una mesa larga, cuelgan fotos de parejas que se han conocido en Meetic y que como agradecimiento mandan sus imágenes juntos. “Es la parte más bonita de mi trabajo”, cuenta.

¿Y la química?

Si una mujer buscara el perfil de Ruano en Meetic, vería que es un apasionado de los viajes. “Mi ocio es estar todo el día viajando”, cuenta, entre otras cosas para hacer snowboard. Él es uno de los nueve millones de españoles que, en algún momento, han creado su perfil online en esta red. Aunque los activos se reducen a entre 1,5 y 2 millones. De ellos, alrededor de un 10% pagan por el uso de este servicio, ya que aunque hay una versión libre y de prueba, los usuarios deben abonar una cuota mensual.

Meetic se creó en Francia en 2001. En 2003 llegó a España. Alrededor de 20.000 usuarios se dan de alta al día. Desde 2009, pertenece al grupo otra marca del mismo negocio, Match.com. Y desde 2011, forma parte del conglomerado estadounidense IAC, de empresas de internet.

Cada día nacen en Meetic 42 parejas, según las cifras que maneja la empresa. Es más, según sus estudios, el 34% de los solteros españoles han tenido alguna vez una cita con alguien que ha conocido a través de internet. Casi el 55% de los usuarios de Meetic son hombres. Por eso, reconoce Ruano, la mayor parte de la publicidad está dirigida a las mujeres. Asegura que los españoles, en general, gracias a las campañas de publicidad en televisión, y a su experiencia, ven como algo normal este tipo de citas. “Los estudios dicen que las parejas que se conocen por dating duran más, porque conocen mejor a la otra persona. Se es más exigente. Se pregunta mucho. Y eso en un bar no se hace”. El peligro: “La frustración porque al conocerse no haya química”.

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