Editorial

La cintura del automóvil

Las fábricas españolas de automóviles tienen una rara habilidad para acomodarse con inusual rapidez y certeza al devenir de los imprevisibles vaivenes económicos. Siempre han estado en la vanguardia de la flexibilidad laboral para acomodarse a los ritmos de producción, lo cual ha salvado multitud de puestos de trabajo en los últimos años. Esa cintura, esa capacidad de maniobra se ha puesto ahora también de manifiesto, con la apertura a nuevos mercados. La pasada semana se hicieron públicos los datos de producción de automóviles en España correspondientes al primer semestre del año, que arrojaron un crecimiento del 5,5%. Con ese dato en la mano, la pregunta es inmediata. ¿Cómo se mantiene ese crecimiento con los mercados naturales -el español y el de los principales socios europeos- en plena caída? Obviamente, conquistando nuevos socios. Buceando en las estadísticas, se observa que Argelia, Turquía y Estados Unidos se han convertido en clientes a tener muy en cuenta por parte de la industria española del automóvil. Muy llamativo es el caso del país norteamericano, dado que las exportaciones en lo que va de año ya duplican las registradas durante todo 2012. Flexibilidad laboral y cintura comercial, un buen cóctel para superar la crisis.

 

 

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